Marta Carazo
TVE planea dar a Pepa Bueno el Telediario para tapar la corrupción de Sánchez
La Moncloa quiere politizar aún más la televisión pública. La salida de Marta Carazo, con un perfil mucho menos manipulador, ha dejado vía libre a la ex directora de El País

Pepa Bueno, en una imagen de 2021.
Tal y como avanzamos en ESdiario, Marta Carazo se despide del Telediario de TVE y lo hace rumbo a una nueva función, esta vez al abrigo institucional de la Reina Letizia, como jefa de su Secretaría. Lo que durante días fue un rumor persistente, hoy es una certeza confirmada por la propia Casa Real.
El adiós de Carazo no deja un hueco, sino una oportunidad. En realidad, la dirección de RTVE llevaba tiempo perfilando su salida, calculando el momento justo para devolver al Telediario de las 21:00 su verdadera misión: ser útil políticamente. Y no a los ciudadanos. A quien de verdad importa: La Moncloa.
José Pablo López, presidente interino del ente público, no lo disimula. Bajo su mandato —y con el aplauso de Ferraz— RTVE ha dejado de parecerse a una televisión pública y se ha convertido en una extensión del poder ejecutivo, cuidadosamente camuflada en estructuras formales. El periodismo ha sido sustituido por estrategia. Y las noticias, por alineamiento.
La marcha de Carazo, con su perfil bajo y tono contenido, da paso ahora a una etapa más agresiva y definida ideológicamente. En este contexto, el Telediario de noche volverá a ser el buque insignia de la línea editorial oficialista, como ya lo fueron los espacios de la mañana. No en vano, los informativos de RTVE han mutado en una suerte de escenografía progresista con vocación de continuidad. Todo vale para tapar la corrupción que acorrala al presidente del Gobierno, a su Ejecutivo, al entorno familiar y a todo el PSOE.
Según cuenta el portal Prnoticias, entre los posibles relevos, dos nombres ganan fuerza. El primero, Pepa Bueno (que ESdiario ya les contó en primicia que Pedro Sánchez había dado orden López para que la rescatase en RTVE), cuyo reciente cese como directora de El País ha liberado a una profesional con experiencia, cintura política y una hoja de servicios bien valorada en los pasillos del poder. Fuentes de la casa aseguran que José Pablo López ya le está buscando encaje, incluso barajando su aterrizaje directo en el Telediario de las 21:00 horas, la segunda edición, donde tendrá que enfrentarse a Vicente Vallés y a Carlos Franganillo.
El segundo nombre es el de Marc Sala, rostro habitual de La Hora de La 1 y compañero de la periodista que mejor encarna esta etapa de RTVE: Silvia Intxaurrondo. Él, aseguran, ha expresado su deseo de asumir más protagonismo después de meses viendo cómo su espacio se comprimía ante la presencia arrolladora de Intxaurrondo, auténtico rostro del oficialismo matinal.
Silvia Intxaurrondo, por su parte, sigue intocable, pese a las críticas internas y externas por su parcialidad evidente. Lo suyo no es una sospecha, es un estilo. Una manera de conducir entrevistas con bisturí según el interlocutor, de editorializar preguntas, de jugar con los silencios y con los énfasis. Y todo, por un sueldo superior a los 90.000 euros anuales, según fuentes del propio ente público. Una cantidad muy por encima del promedio de su plantilla.
Y es que RTVE no es hoy un medio de comunicación, sino una maquinaria perfectamente engrasada para reforzar el relato del Gobierno. Cada nombramiento, cada cese, cada escaleta, responde a una lógica más política que periodística. Y si algo ha dejado claro la salida de Marta Carazo, es que la neutralidad ha dejado de ser un valor deseado en la televisión pública.
Lo importante ahora no es informar, sino legitimar. No contar lo que pasa, sino ayudar a que pase lo que conviene. Y para eso, el Telediario necesita obediencia, no criterio. Así lo ha entendido José Pablo López. Así lo practica Intxaurrondo. Así se digiere cada noche, entre titulares perfectamente alineados.