Manipulación en EFE: el condenado fiscal general es “presunto” y en el PP son “delincuentes”
La agencia estatal de noticias ya no disimula. En los años de Pedro Sánchez en el Gobierno ha tocado fondo con ridículos espantosos y burdas intoxicaciones informativas que le ha llevado al descrédito total

Álvaro García Ortiz, presidiendo la toma de posesión de Carmen Eiró como nueva Fiscal Superior de Galicia,
En la redacción de la Agencia EFE, a veces las noticias cuentan más por cómo están escritas que por lo que dicen. Y lo ocurrido en las últimas horas es uno de esos episodios que dejan al descubierto el estado real de la agencia pública de noticias. Porque cuando una institución como EFE revela su sesgo, no lo hace a gritos: lo hace con una palabra que aparece donde no debe… o que desaparece cuando interesa.
La primera señal llegó temprano, con un tuit cargado de mensaje político. “Libertad con cargos para el presidente de la Diputación de Almería, detenido por mordidas”. Así, sin “presunto”, sin cautelas. El dirigente popular ni ha sido juzgado ni escuchado, pero para EFE ya está condenado. “Mordidas”. Punto. Una categoría jurídica inexistente que, sin embargo, funciona de maravilla en titulares cuando el afectado lleva las siglas equivocadas.
El contraste llegó solo unos minutos después. EFE difundía la noticia más grave del día: el Tribunal Supremo condenaba al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos. Sentencia firme, dos años de inhabilitación y multa. No hay duda judicial, no hay interpretación: está condenado.
Sin embargo, al reescribir el titular, la agencia introdujo un matiz que rozaba el esperpento: “la presunta filtración” del correo del novio de Ayuso. Presunta. En una filtración acreditada por sentencia firme. La misma palabra que había brillado por su ausencia en el caso Almería. La misma palabra que, al desaparecer en un lado y reaparecer en otro, definía con una claridad involuntaria —pero demoledora— el sesgo político de la agencia estatal.

Imagen del tuit de EFE donde, pese a la condena, afirma "presunta filtración".
Dentro de EFE, según conversaciones internas a las que ha tenido acceso ESdiario, el desconcierto era absoluto. “Presunta ponen”, lamentaba un profesional. “Si ya es sentencia… y ahora quitan ‘presuntas’, que sí estaba en el lead. Esto ya es de coña”. No es una opinión: es la constatación de un caos editorial que, como siempre en periodismo, nunca es casual.
Todo esto ocurre bajo el mando de Miguel Ángel Oliver, ex secretario de Estado de Comunicación de Pedro Sánchez, cuya etapa en Moncloa se caracterizó precisamente por un férreo control informativo. Desde su llegada a la presidencia de EFE, los tropiezos terminológicos, la entrega total al Gobierno y la dureza selectiva con la oposición se han convertido en un runrún constante en redacciones de toda España.

Para EFE sin juicio ni sentencia, si hay "mordidas" en el PP. Desaparece "presuntas".
La diferencia de trato no se explica por la prisa, ni por el azar, ni por el estilo. Se explica por algo mucho más simple: cuando la noticia afecta a cargos del PP, el pecado es un hecho. Cuando afecta al Gobierno, el delito es presunto, reversible, matizable. Y cuando afecta al propio fiscal general elegido por Sánchez —ahora condenado—, incluso una sentencia del Supremo se convierte en una opinión discutible. Para rematar, EFE amplificó el posicionamiento del Gobierno, que proclamaba su “respeto” a la sentencia, aunque “no la comparte”, mientras elogiaba al fiscal por su labor “en defensa de la ley y la verdad”. La escena tenía un aire casi paródico: un fiscal condenado por vulnerar la ley, defendido por un Gobierno que lamenta que lo condenen… y una agencia pública que lo narra sin pestañear.
El problema no es solo lo que EFE escribe. Es lo que implica. La agencia pública es la base sobre la que cientos de medios —locales, regionales, nacionales, internacionales— construyen sus informaciones. Y cuando la manipulación llega a ese grado en un servicio público financiado por todos los españoles, lo que se erosiona no es una noticia, sino la confianza y el otrora prestigio de la agencia de noticias más importante de habla hispana.
En estos tiempos, EFE no ha cometido un error. Ha mostrado una línea sanchista incondicional. .
En definitiva, como denuncian reiteradamente fuentes internas de la agencia a ESdiario “propaganda sanchista financiada con dinero público”.