BARBIE GAZA
De Gaza a Yemen pasando por Irán: la Barbie progre del “Arriba lo que toque” desde una habitación lujosa
Del hotel de lujo a la causa radical de moda. La influencer conocida como “Barbie Gaza” vuelve a escena reconvertida ahora en “Barbie Yemen”, gritando consignas pro-hutíes desde Madrid mientras el feminismo progre mira hacia otro lado ante la represión real de las mujeres en Oriente Medio.

Ana Alcalde, alias Barbie Gaza, en la Global Sumud Flotilla
La izquierda progre vuelve a regalarnos una de esas escenas que resumen su hipocresía moral en menos de un minuto de vídeo. Esta vez la protagonista es la ya conocida “Barbie del conflicto de turno”, una influencer que muta de causa con la misma rapidez con la que cambia de camiseta reivindicativa.
Primero fue Barbie Gaza, luego Barbie Venezuela, más tarde Barbie Irán… y ahora aterriza en su nueva reinvención: “Barbie Yemen”. Todo muy coherente, todo muy feminista, todo muy antisistema… desde la comodidad de España
En un vídeo que corre como la pólvora en redes —difundido por cuentas como @hispaniaenlucha— la joven aparece entre cortinas elegantes, luz cálida y cero rastro de miseria real, enfundada en un pañuelo de inspiración keffiyeh y una camiseta reivindicativa, gritando con entusiasmo impostado:
“¡Arriba Yemen!”
Sí, han leído bien. Arriba Yemen. No el Yemen de las mujeres apaleadas, ni el de los niños reclutados a la fuerza, ni el de la población sometida por los hutíes. No. Arriba el Yemen controlado por un grupo armado señalado por la ONU, responsable de ataques contra barcos comerciales, represión interna y fiel peón del régimen iraní de los ayatolás.
Y la reacción no se hizo esperar. Las redes ardieron entre la incredulidad, el sarcasmo y la indignación: de “patética” a “zumbada”, pasando por quienes se preguntan si esto roza la apología del terrorismo o el delito de odio, todo mientras la protagonista suma visualizaciones y followers.
El contraste no puede ser más obsceno. Mientras mujeres reales en Irán y Yemen se juegan la vida por quitarse el velo, protestar o simplemente existir, nuestra influencer de salón se coloca el pañuelo fashion, sonríe a cámara y anima a los mismos regímenes que las oprimen… desde una suite con minibar.
¿Casualidad? Ninguna. Gaza, Venezuela, Irán, Yemen… el patrón es siempre el mismo:
- Bandera antioccidental ✔
- Régimen autoritario ✔
- Enemigo común: Occidente ✔
El resto da igual. Las mujeres, los derechos humanos y la libertad solo importan cuando encajan en el relato.
Así funciona el feminismo selectivo de la izquierda más radical: mucho grito, mucho símbolo y cero coherencia. Todo postureo. Todo performance. Todo TikTok.
Y mientras tanto, las verdaderas víctimas siguen allí, sin focos, sin hoteles de lujo y sin influencers que realmente se atrevan a defenderlas.