LA MUJER DE SÁNCHEZ

Albert Castillón: "Begoña Gómez tiene la nacionalidad dominicana, así me lo confirman mis fuentes"

Hay preguntas que, por simples, resultan demoledoras. Y esta es una de ellas:

¿Tiene Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, nacionalidad dominicana o la está tramitando?

Responder con un “no” sería sencillo. Pero nadie lo ha hecho.

Albert Castillón nos lo cuenta en el Espolítica: La información comenzó a circular hace meses. Según fuentes procedentes de la República Dominicana, Begoña Gómez habría solicitado —y obtenido— la nacionalidad dominicana por un procedimiento de urgencia, compatible con la española. Un trámite excepcional, reservado a casos muy concretos, que en España tendría su equivalente en la conocida “carta de naturaleza”.

Albert Castillón asegura haber recibido el dato hace cinco meses, haberlo contrastado con fuentes de inteligencia en España y haber obtenido siempre la misma respuesta: sí, la nacionalidad se solicitó por vía rápida. Incluso se apunta —siempre según estas fuentes— al pago de una cantidad cercana a los 40.000 euros para agilizar el proceso. Documentación privada, eso sí. Inaccesible al público.

El asunto se comentó públicamente en primavera. Hubo entrevistas, titulares fugaces… y silencio después. Hasta que, meses más tarde, Víctor de Aldama lo afirma en televisión, coincidiendo punto por punto con la información previa. Ya no era un rumor aislado: dos vías distintas decían lo mismo.

A partir de ahí, el juez Juan Carlos Peinado hace lo que debe hacer cualquier instructor: preguntar oficialmente. Se dirige a Inmigración dominicana para saber si Begoña Gómez tiene esa nacionalidad o la está tramitando, dado que podría tener relevancia procesal en un contexto de imputaciones judiciales.

Lo relevante no es solo lo que dicen. Es lo que no dicen

En ningún momento las autoridades dominicanas afirman que Begoña Gómez no tenga esa nacionalidad. Algo que habría sido fácil, inmediato y concluyente. No lo hacen. Optan por el silencio administrativo.

Y ese silencio, en política y en justicia, nunca es neutro.

La pregunta adquiere mayor gravedad si se tiene en cuenta que Begoña Gómez está imputada en cinco delitos. Que la esposa de un presidente del Gobierno pueda disponer de una segunda nacionalidad extracomunitaria mientras es investigada judicialmente debería, como mínimo, activar todas las alarmas institucionales.

¿Es un plan B? ¿Una vía de escape? Eso tendrán que explicarlo los implicados. Pero la obligación de investigar no debería recaer solo en un juez instructor.

Hay más preguntas

¿Existían cuentas bancarias previas en República Dominicana vinculadas al entorno familiar de Begoña Gómez? ¿Pudo su padre, empresario del sector de locales de ocio, tener activos allí? ¿Fueron heredados? ¿Utilizados después?

Nada de esto se afirma. Todo se pregunta.

Pero en una democracia sana, las preguntas incómodas no se censuran: se responden.

Mientras tanto, el silencio sigue siendo la única respuesta oficial.

Y eso, precisamente eso, es lo que hace que la sospecha crezca.

Porque cuando nadie se atreve a decir “no”, es legítimo preguntarse por qué.