TVE toma una drástica decisión cancelando a Jesús Cintora, Marta Flich y Gonzalo Miró
José Pablo López vuelve a fracasar, una vez más, en un proyecto de la televisión pública y se ve obligado a rectificar. La audiencia castiga su obsesión por politizar toda la parrilla

Marta Flich, Jesús Cintora y Gonzalo Miró, han fracasado en TVE.
Televisión Española (TVE) ha tomado una decisión drástica que confirma, de forma contundente, lo que los datos venían adelantando desde hace días: la audiencia ha hablado y el “experimento” informativo de los viernes por la noche no ha conectado con el público.
Tras el evidente fracaso en los índices de audiencia de Directo a la gente —el nuevo formato en el que se reunían los rostros mediáticos de Jesús Cintora, Marta Flich y Gonzalo Miró— La 1 ha decidido archivar el proyecto apenas una semana después de su estreno y reorganizar por completo su prime time del viernes, con contenidos mucho más conservadores y “seguridad en números”, como archivo y cine comercial.
La apuesta había sido ambiciosa. En un movimiento editorial que pocos esperaban para la franja estelar del viernes, RTVE había fusionado dos de sus magacines con más presencia en la parrilla diaria —Directo al grano, con Flich y Miró, y Malas lenguas, con Cintora— en un programa especial bautizado como Directo a la gente, destinado a llevar análisis político e información de actualidad a una noche tradicionalmente esquiva para ese tipo de contenidos.
Pero la gente huyó de esa ocurrencia. El estreno quedó muy lejos de sus competidores en la noche del viernes, con apenas un 6,9 % de cuota de pantalla y alrededor de 602.000 espectadores. Ese registro palideció frente a los más de 1,5 millones de espectadores y el 17 % de share que obtuvo El Desafío en Antena 3, o incluso ante otras ofertas como ¡De viernes! en Telecinco, que superó el 10 % en la misma franja.
Frente a ese evidente fracaso, uno más de José Pablo López que se empeña en politizar toda la parrilla, TVE ha optado por recuperar apuestas clásicas como el ciclo de cine y espacios de archivo, como Viaje al centro de la tele, que ya han demostrado capacidad para retener a parte del público tradicional de La 1.
Lo más llamativo del movimiento es la rapidez. Apenas siete días han sido suficientes para que la televisión pública pase de intentar “torpedear” con un formato de análisis al dominio de los viernes nocturnos a replegarse a propuestas más predecibles y “seguras” para la audiencia.
Este giro editorial se produce en un contexto en el que la corporación pública lidia con tensiones sobre su modelo informativo. No solo por la prioridad de equilibrar servicio público con expectativas de audiencia, sino también porque voces dentro de la propia casa, como la de la veterana periodista María Escario, han criticado abiertamente el formato de Directo a la gente, calificándolo de “engendro informativo” y cuestionando incluso la externalización de producción en un espacio que pretendía ser informativo.
Para los presentadores implicados —Cintora, Flich y Miró— el golpe no es gratuito. Aunque el fracaso no cambia su presencia en las franjas vespertinas donde desempeñan sus magacines con mejores índices, cierra por ahora la puerta a su expansión en prime time, una posibilidad con la que muchos, dentro y fuera de la cadena, especulaban dadas sus trayectorias y visibilidad en la parrilla.
La reorganización de TVE para este viernes apunta, en cualquier caso, a una lectura mucho más tradicional del consumo televisivo: el espectador del viernes prefiere evasión, cine popular o revisitar clásicos antes que adentrarse en análisis político en un horario competitivo. Esta conclusión, dolorosa para los estrategas del ente público, queda reflejada en la decisión fulminante de cancelar Directo a la gente y dar paso a contenidos que, al menos en cifras históricas, han demostrado tener una audiencia más fiel.
En definitiva, la audiencia ha dictado sentencia una vez más.