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La catástrofe de Franganillo causa un cisma: despidos en Mediaset y palo a Noticias Cuatro

La cadena de Fuencarral mueve ficha para frenar la sangría en informativos. Una remodelación de urgencia que supone recortes y deja en evidencia el fracaso tras la salida de Pedro Piqueras

El director de informativos de Telecinco, Carlos Franganillo, en un acto público.

El director de informativos de Telecinco, Carlos Franganillo, en un acto público.Europa Press

David Lozano
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Mediaset España ha decidido mover ficha. Y no es una ficha menor. A partir del lunes 9 de febrero, Informativos Telecinco y Noticias Cuatro compartirán plató y unificarán redacciones. Oficialmente, es una medida “orientada a la eficiencia, la modernización y el fortalecimiento” de sus ediciones informativas. En la práctica, es otra cosa: un plan de emergencia.

La compañía ha publicado un comunicado pulcro, repleto de los conceptos que se han convertido en el diccionario de la televisión en apuros: optimizar recursos, estructuras más ágiles, ecosistema audiovisual cambiante, fragmentación de audiencias, nuevas ventanas de consumo… Todo impecablemente empaquetado para transmitir una idea tranquilizadora: cada marca mantendrá su identidad, su tono, su estilo y su narrativa.

Pero la decisión tiene un olor inconfundible: esto no es una reforma, es un recorte. Y el recorte llega porque la gran apuesta informativa de Mediaset —la que debía marcar un antes y un después— no ha dado el resultado prometido.

La compañía insiste en que se trata de una “evolución natural” del proceso iniciado en enero de 2024, cuando se relanzó Noticias Cuatro y se remodeló a lo grande el plató de Informativos Telecinco, presentado como el más avanzado tecnológicamente de España. Se invirtió en pantallas, en realidad aumentada, en recursos visuales, en una puesta en escena pensada para competir en la era del impacto rápido y la imagen espectacular.

Pero la televisión no es un escaparate tecnológico. Es un negocio de resultados. Y cuando los resultados fallan, la estética no sirve de coartada.

Mediaset puede hablar de modernización, pero la realidad es mucho más cruda: la audiencia no ha comprado el producto. Y sin audiencia, no hay relato corporativo que aguante.

Franganillo: del fichaje estrella al síntoma del problema

La remodelación de Informativos Telecinco tenía un rostro: Carlos Franganillo. El fichaje era un mensaje en sí mismo: prestigio, credibilidad, solvencia, un salto de calidad. Se pretendía cerrar una etapa y abrir otra. Era la gran apuesta para reconquistar al espectador perdido y frenar el desgaste de Telecinco.

Sin embargo, los datos que han ido apareciendo en hemeroteca, con registros que se han publicado de forma reiterada en los últimos meses, dibujan un escenario muy distinto: las cifras no solo no han mejorado, sino que han empeorado, hasta el punto de situarse por debajo incluso de los números que se atribuían a Pedro Piqueras en sus últimos tiempos.

La operación que debía ser un relanzamiento ha terminado convertida en un problema añadido: un informativo caro, reformado, rediseñado, con fichaje estrella… y con la audiencia huyendo.

Y en televisión hay una norma sagrada: el fracaso se puede maquillar una temporada; dos, ya es un incendio.

La unificación del plató: el recorte disfrazado de estrategia

El comunicado de Mediaset se esfuerza en vender la unificación como una mejora operativa. Dice que así se evita duplicar inversiones tecnológicas y se concentra el esfuerzo en un plató “de referencia”. Lo llaman eficiencia. Pero el significado es transparente: se acabó el lujo de mantener estructuras duplicadas.

Noticias Cuatro se mudará al plató principal de Informativos Telecinco. Y las redacciones se integrarán en un modelo de trabajo “más horizontal” y “menos dependiente de esquemas jerárquicos tradicionales”.

Traducido: menos capas, menos mandos, menos costes.

Mediaset intenta que el espectador no note el cambio. Promete que la iluminación, los colores corporativos, los encuadres y la escenografía de Cuatro seguirán siendo los mismos. Es decir, el truco clásico: que la pantalla parezca igual para que nadie pregunte qué ha cambiado por dentro.

La parte más reveladora del comunicado es la que no se subraya: Mediaset reconoce, aunque sea de forma elegante, que el ecosistema ha cambiado y que la televisión generalista ya no monopoliza la atención. 

Pero si el problema fuera únicamente “la fragmentación”, todas las cadenas estarían igual. Y no lo están.

Lo que ocurre es que Telecinco lleva demasiado tiempo sin dar con la tecla, y el informativo, que debería ser una columna vertebral, se ha convertido en un lastre.

Mediaset evita hablar de plantilla. Pero habrá recortes, despidos. 

Cuando se unifica plató, se reducen turnos, equipos, recursos técnicos. Cuando se integran redacciones, se solapan funciones. Y cuando se solapan funciones, el final es conocido: sobran manos.

Mediaset ha querido presentar la remodelación como una fase más de transformación. Pero el movimiento se parece demasiado a una confesión involuntaria: la gran apuesta informativa no ha funcionado.

Y cuando un grupo de comunicación toma una decisión de este calibre, no lo hace por capricho ni por estética. Lo hace porque el reloj corre, los datos aprietan y la sangría de audiencia se ha convertido en un problema estructural.

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