ESdiario

sarah santaolalla

Bronca en TVE: Montse Nebrera insinúa que el “insulto” a Sarah Santaolalla no iba tan desencaminado y Cintora corta en seco

“No lo permito”: el dardo de Nebrera desata el caos, Cintora interviene y la pública vuelve a arder en redes

Imagen de Malas Lenguas

Imagen de Malas Lenguasrtve

Luis Sordo
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La televisión pública volvió a convertirse en ring. Y esta vez, con un golpe bajo que dejó a medio plató helado y a la otra mitad mirando el móvil: porque lo que pasó en “Malas lenguas” no fue un simple rifirrafe de tertulia, sino un episodio más de la espiral de humillación, victimismo, ruido y viralidad que se ha instalado en la política televisada.

El choque estalló en pleno debate sobre los ataque por la analista Sarah Santaolalla, a raíz de la polémica desatada días antes en El Hormiguero, donde una colaboradora lanzó un comentario entre risas en plató. También se viralizó un comentario en Esradio, donde Federico Jiménez Losantos también cargó contra Sarah Santaolalla.

Hasta ahí, el guion habitual: denuncia pública, indignación en redes, y un plató intentando ponerse serio cuando ya es trending topic.

Pero la escena se desvió cuando Montserrat Nebrera decidió quitar hierro al asunto y defender que aquello no era machismo —o, al menos, no “tan grave”—, llegando a plantear que “duele más” que se ataque el intelecto que el cuerpo. Fue entonces cuando Santaolalla estalló, advirtiendo del peligro de normalizar ese tipo de mensajes y señalando que también cosifican y deshumanizan.

Y ahí llegó el momento que incendió el programa.

En mitad del cruce, Nebrera soltó la frase que lo cambió todo: vino a decirle que la que “no ha entendido nada” era ella y que, al final, iba a terminar haciéndole pensar que “una mitad” del famoso insulto era verdad. Una insinuación con destinatario claro: la “mitad” a la que se refería era, precisamente, la del insulto sobre la inteligencia.

La reacción en plató fue inmediata. El presentador Jesús Cintora pidió explicaciones (“¿una mitad a qué te refieres?”) y, al escuchar la confirmación, frenó a su colaboradora en seco: en esta mesa —vino a decir— eso no se tolera.

El contexto: del plató de Antena 3 a la diana en TVE

La bronca no nace de la nada. Llega después de que Santaolalla utilizara el programa para denunciar públicamente el episodio de “El Hormiguero”, reclamando una rectificación y preguntándose “dónde está el límite” cuando el ataque se formula en horario de máxima audiencia.

Y, como era de esperar, la polémica ha saltado de la tele a la política: el asunto ya venía alimentado por reacciones en redes y mensajes de apoyo —incluidos cargos institucionales— que condenaron el componente machista del ataque.

El resultado: clip viral, tertulia desbordada y la “tele de trincheras”

Lo más llamativo es que el debate, que pretendía hablar de machismo y límites en televisión, terminó convirtiéndose en un ejemplo perfecto de lo que dice denunciar: un plató discutiendo si un comentario humillante “cuenta” o no cuenta como machismo… hasta que el comentario se remata con un “pues igual algo de verdad hay”.

Y así, otra tarde más, la televisión pública atrapada entre dos fuegos: quienes le exigen contundencia moral y quienes la acusan de convertir cada polémica en bandera. En paralelo, la conversación se la queda internet: el recorte, el zarpazo, el silencio incómodo y el “aquí no lo permito”.

tracking