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Alsina afea a Von der Leyen que hable por Europa sobre Irán sin aval del Consejo ni de la Eurocámara

El comunicador de Onda Cero cuestiona que la presidenta de la Comisión Europea dé por amortizado el orden internacional sin una deliberación previa de las instituciones comunitarias. Teresa Ribera también se ha desmarcado de sus palabras.

El presentador de 'Más de uno' en Onda Cero, Carlos Alsina.

El presentador de 'Más de uno' en Onda Cero, Carlos Alsina.Onda Cero

Luis Sordo
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Carlos Alsina ha elevado el tono contra Ursula von der Leyen por sus declaraciones sobre la crisis de Irán y por la tesis que desliza la presidenta de la Comisión Europea sobre el supuesto fin del orden internacional conocido hasta ahora. El director de Más de uno le reprocha haber fijado una posición de enorme calado político y diplomático sin que esa postura haya sido debatida ni en el Consejo Europeo ni en el Parlamento Europeo.

En su monólogo de este martes, Alsina recurre a una de sus habituales parábolas para retratar lo que considera una deriva peligrosa: la tentación de sacrificar las reglas en nombre de la eficacia. Su conclusión es rotunda. Si Von der Leyen considera que el fin justifica los medios y que la legalidad internacional ha dejado de ser un marco útil, “habría de aclarar en nombre de quién habla”.

Un reproche de fondo: opinión personal o posición de Europa

El periodista no discute que la presidenta de la Comisión tenga criterio político propio. Lo que pone en cuestión es que lo exprese como si representara a toda la Unión Europea en un asunto tan delicado como el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán y sus consecuencias geoestratégicas.

A juicio de Alsina, una cosa es constatar que el régimen iraní es represivo y otra muy distinta bendecir sin matices una actuación que varios gobiernos europeos observan con serias reservas por su encaje en la legalidad internacional. Ahí sitúa el núcleo de la controversia: no se trata de “llorar” por los ayatolás, sino de decidir si Europa está dispuesta a avalar que las reglas salten por los aires cuando el resultado político conviene.

Con ese planteamiento, el comunicador insiste en que censurar los métodos empleados por Donald Trump no equivale a defender al régimen iraní. Equivale, sostiene, a mantener una idea que durante años ha sido bandera de la propia tradición europea: que el fin no justifica los medios.

Choque con varios gobiernos y también con Ribera

Alsina subraya además que Von der Leyen no estaría hablando en sintonía con una posición común de la Unión, sino en abierta discrepancia con varios Ejecutivos europeos, entre ellos Francia, Italia y España. Todos ellos, señala, pueden coincidir en la condena del régimen iraní, pero no necesariamente en la legitimación de una intervención exterior decidida al margen de consensos internacionales.

La contestación no llega solo desde la radio. También Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea, ha marcado distancias con las palabras de Von der Leyen al afirmar que no le parecen “acertadas”. Ese matiz interno refuerza la tesis de Alsina: ni siquiera dentro del propio equipo comunitario existe una voz única sobre una cuestión tan explosiva.

“Que diga con todas las letras si el fin justifica los medios”

Uno de los pasajes más duros del monólogo llega cuando Alsina plantea que, si la presidenta de la Comisión cree de verdad que el viejo marco internacional ha muerto, lo que debe hacer es defenderlo de frente y donde corresponde: ante el Parlamento Europeo.

A su entender, no basta con lanzar mensajes a un grupo de embajadores o deslizar grandes proclamas sobre la necesidad de una política exterior “más realista”. Si Europa va a asumir que entra en una nueva etapa regida por la fuerza, por los hechos consumados y por el lenguaje de los “abusones”, entonces sus dirigentes deberían explicarlo sin rodeos a los ciudadanos.

Porque, para Alsina, lo que está en juego no es solo Irán. Es el modelo de Europa. Si la autonomía estratégica europea pasa por aceptar que las viejas reglas ya no sirven, habrá que concretar qué significa eso en la práctica: en defensa, en alianzas, en la relación con Washington, con China o con los conflictos que amenazan la seguridad del continente.

Un aviso también para Sánchez

El director de Más de uno aprovecha además para enlazar esta polémica con la política española. Del mismo modo que a Pedro Sánchez se le exige que precise cuándo habla en nombre de España y con qué respaldo lo hace, Alsina sostiene que a Von der Leyen hay que pedirle el mismo ejercicio de claridad institucional.

En su análisis, ni la presidenta de la Comisión ni el jefe del Gobierno español están exentos de una misma obligación: distinguir entre la opinión propia y la posición oficial de la institución que representan. Y más aún cuando las consecuencias de sus palabras pueden acabar traduciéndose en decisiones militares, diplomáticas o económicas de enorme alcance.

Europa ante una guerra con efectos inmediatos

El comunicador aterriza finalmente el debate en la realidad más urgente. Más allá de los discursos, recuerda, son los gobiernos nacionales los que tienen que gestionar ya el impacto de la guerra: la seguridad de puntos sensibles como Chipre o Turquía, el temor a una escalada regional y el golpe económico derivado del encarecimiento de los combustibles y de la inestabilidad en los mercados.

Por eso considera especialmente arriesgado convertir en doctrina europea una lectura apresurada de los acontecimientos. Mucho más cuando, como advierte, nadie sabe con certeza qué ocurrirá mañana ni si el triunfalismo de Trump sobre el final del conflicto se ajustará a la realidad.

El mensaje final de Alsina deja poco margen a la duda. En tiempos convulsos, Europa no puede permitirse que uno de sus principales cargos institucionales actúe como si la deliberación común fuera un estorbo. Antes de proclamar el entierro del orden internacional, viene a decir, Von der Leyen debería empezar por responder a una pregunta elemental: en nombre de quién habla.

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