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Alsina acorrala a Carlos Cuerpo por los Presupuestos: "Hay una obligación constitucional que se incumple sistemáticamente"

El ministro de Economía se escuda en la incertidumbre internacional y en la guerra para justificar el retraso de unas cuentas que el Gobierno sigue sin llevar al Congreso, mientras el periodista le recuerda que la Constitución fija plazos que Moncloa ha ignorado una y otra vez.

Alsina y Carlos Cuerpo en Más de Uno

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La entrevista de Carlos Alsina a Carlos Cuerpo volvió a poner negro sobre blanco una de las grandes anomalías de la legislatura de Pedro Sánchez: la incapacidad del Gobierno para presentar unos Presupuestos Generales del Estado en tiempo y forma, pese a que la Constitución marca con claridad la obligación de remitir el proyecto al Congreso antes de que termine septiembre.

Lejos de ofrecer una fecha cerrada o una explicación convincente, el ministro de Economía optó por parapetarse tras la incertidumbre internacional, la evolución de los precios y el impacto de la guerra sobre la economía. Una justificación técnica que, sin embargo, se fue desmoronando a medida que Alsina apretaba con una idea tan sencilla como demoledora: si hay una obligación constitucional, no puede quedar al albur de las circunstancias políticas o económicas.

El refugio de la “incertidumbre”

Cuerpo intentó defender la posición del Ejecutivo argumentando que, antes de presentar las cuentas, el Ministerio de Economía debe disponer de un cuadro macroeconómico “realista” que sustente las previsiones de ingresos y gastos. Según explicó, en estos momentos organismos como el Fondo Monetario Internacional trabajan con “escenarios de riesgo” y no con certezas, lo que dificultaría elaborar unos Presupuestos sólidos.

El ministro insistió en que todavía es pronto para medir con precisión el efecto de la guerra y de las medidas aprobadas por el Gobierno, y puso como ejemplo el impacto que, a juicio del Ejecutivo, tendrán algunas decisiones fiscales en la contención de los precios. Entre ellas, citó una reducción cercana a entre ocho y nueve décimas, e incluso un punto del IPC, durante los meses de abril, mayo y junio.

Pero el argumento técnico no bastó para tapar la evidencia política: España sigue instalada en unos Presupuestos prorrogados mientras el Gobierno gana tiempo sin cumplir con uno de sus deberes más elementales.

Alsina pone el foco en la contradicción

La entrevista adquirió verdadero voltaje cuando Alsina señaló la contradicción central del discurso del ministro. Si hoy, con toda la incertidumbre existente, resulta imposible presentar unas cuentas porque podrían quedar desfasadas en pocas semanas, ¿cómo se explica que sigan vigentes unos Presupuestos de 2022, elaborados para un contexto económico completamente distinto?

Ahí Cuerpo volvió a refugiarse en el tecnicismo. Admitió que España vive con unas cuentas prorrogadas, pero defendió que esa situación permite seguir ejecutando gastos, inversiones y reformas mediante ajustes presupuestarios. Es decir, el Gobierno se acomoda a la excepcionalidad como si fuese normalidad.

La réplica del periodista fue directa y sin escapatoria: la Constitución no habla de ajustes, ni de excusas, ni de coyunturas internacionales. Habla de una obligación concreta y con plazo tasado. Presentar el proyecto de Presupuestos no es una opción, sino un mandato.

La Constitución, incómoda para Sánchez

Fue en ese punto donde Alsina resumió el núcleo del problema con una frase devastadora: “Hay una obligación constitucional que hay que cumplir”. Da igual, vino a decir, lo que pase en el resto del mundo, la relación del Gobierno con Junts o la situación de Puigdemont. La norma está para cumplirse.

Cuerpo, lejos de discutir el fondo, se limitó a reiterar que el Gobierno presentará los Presupuestos y que lo hará cuando disponga de una base económica suficientemente realista. Incluso llegó a dar la razón a Alsina en varias ocasiones, reconociendo implícitamente que el reproche es legítimo.

El problema para el Ejecutivo es que esa promesa ya no cotiza. Se ha repetido tantas veces y se ha incumplido tantas otras que ha perdido cualquier valor político. Y eso fue precisamente lo que subrayó el comunicador: si el compromiso se incumple “sistemáticamente”, deja de ser creíble.

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Un Gobierno instalado en la prórroga

La escena retrata con precisión el momento político del sanchismo. Un Gobierno sin mayoría suficiente para sacar adelante nuevas cuentas, dependiente de socios imprevisibles y acostumbrado a convertir la excepcionalidad en rutina. La prórroga presupuestaria ya no aparece como una solución transitoria, sino como una fórmula de supervivencia.