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Teresa Gómez hunde al PSOE y verbaliza su gran problema: ya no cabe en el relato lo de las “manzanas podridas”

La tertuliana intentó defender al sanchismo en Cuatro, pero acabó colocando sobre la mesa la pregunta que Ferraz evita responder: si la trama siguió operando dentro del partido, ¿quién la protegió y hasta dónde llegó?

Teresa Gómez en 'En Boca de Todos'

Teresa Gómez en 'En Boca de Todos'

Luis Sordo
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El PSOE lleva meses intentando encapsular el caso Koldo-Ábalos en una fórmula cómoda: dos nombres, dos responsabilidades individuales y un partido ajeno a cualquier estructura organizada de corrupción. Pero a veces el argumentario se rompe por donde menos se espera. Esta vez, el desliz llegó en una tertulia televisiva.

Teresa Gómez, en una mesa de análisis en Cuatro, trataba de desviar el foco político del escándalo que afecta al entorno del exministro José Luis Ábalos y de su antiguo asesor Koldo García. Sin embargo, al hacerlo, terminó pronunciando una frase que ya circula con fuerza en redes sociales: la referencia a una “presunta organización criminal” que habría seguido operando “en el seno de su partido” incluso después de la salida de Ábalos y Koldo del poder.

El contexto judicial aprieta al sanchismo

El caso Koldo se centra en presuntas irregularidades en contratos de mascarillas durante la pandemia y ha colocado de nuevo a Ábalos en el centro del tablero político y judicial. Según la información publicada este lunes, la Fiscalía Anticorrupción sitúa al exministro como pieza principal de una presunta organización criminal junto a Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, dentro de una causa en la que se investigan contratos adjudicados a Soluciones de Gestión.

La Fiscalía, de acuerdo con esa misma información, solicita 24 años de prisión para Ábalos, 19 años y medio para Koldo García y siete para Aldama, que ha colaborado con la justicia. El juicio encara su recta final en el Tribunal Supremo, con la causa de las mascarillas como primera gran pieza de un caso que sigue teniendo derivadas abiertas.

La pregunta que Ferraz no puede esquivar

Lo relevante del comentario de Teresa Gómez no es solo la frase, sino lo que implica políticamente. Si la organización era “presunta”, Ferraz debe explicar qué hizo para detectarla, apartarla y desmantelarla. Y si, además, “siguió operando” dentro del partido, la incógnita se vuelve mucho más grave: ¿quién miró hacia otro lado?

La oposición ya tiene ahí una línea de ataque evidente. No basta con repetir que Ábalos ya no está en el grupo socialista o que Koldo no representa al PSOE. La cuestión es si el partido actuó tarde, si actuó poco o si todavía quedan zonas de sombra dentro de su estructura.

Del “caso aislado” al problema estructural

El sanchismo ha intentado levantar un cortafuegos político alrededor del presidente del Gobierno. Primero, presentando el caso como una anomalía personal. Después, convirtiendo cualquier pregunta sobre responsabilidades internas en una supuesta campaña de la derecha. Pero cada nueva revelación, cada declaración judicial y cada error de sus propios defensores mediáticos complican más esa estrategia.

La frase de Teresa Gómez funciona como un involuntario titular de época: el problema ya no es solo lo que hicieron Koldo o Ábalos, sino lo que pudo seguir ocurriendo después. Y ahí el PSOE tiene un serio problema de credibilidad.

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