TVE prepara el despido fulminante de Javier Ruiz y Sarah Santaolalla
El presentador y la tertuliana están negociando su incorporación al nuevo canal sanchista, pero José Pablo López les ha dado un ultimátum y se siente traicionado

Sara Santaolalla y Javier Ruiz, el pasado 29 de junio en Madrid.
Mientras Pedro Sánchez se atrinchera en La Moncloa rodeado de causas judiciales que salpican a su familia, a su partido y a su Gobierno, los presentadores que mejor han encarnado el periodismo militante del sanchismo ya están haciendo las maletas. No esperan a que caiga el régimen: se van antes, a la nueva cadena nacional que arranca en noviembre y que, por diseño, será el altavoz oficial del PSOE cuando las cosas se pongan feas. Se llama La Séptima y su sesgo no es un rumor: es su carta de presentación.
Contamos en ESdiario, Silvia Intxaurrondo ya negocia directamente su incorporación. La de La Hora de La 1 no ha perdido el tiempo: tras su particular guerra judicial contra la casa, busca acomodo en el nuevo proyecto impulsado por accionistas “rebeldes” del Grupo Prisa. Con ella, Javier Ruiz, el rostro de Mañaneros 360, está a punto de dar el salto. TVE le ha dado un ultimátum esta misma semana: que diga ya si se va, porque no piensan esperarlo hasta octubre.
Fuentes de Prado del Rey lo confirman: si se marcha, que sea ahora y no deje el hueco abierto para el nuevo curso. De hecho, las mismas fuentes aseguran que José Pablo López ya maneja el despido de Ruiz. Harán un parche con sustitutos hasta septiembre. López se siente traicionado, aunque incluso no es descartable que su futuro pase también por el nuevo canal sanchista.
El posible despido no viene solo. Con Ruiz aterriza también la polémica tertuliana Sarah Santaolalla, otro de los nombres que suenan con fuerza en los pasillos de la futura cadena con sede en San Sebastián de los Reyes. El trío (Intxaurrondo, Ruiz y Santaolalla) no es casualidad. Son los presentadores y opinadores que mejor han defendido la narrativa oficial estos años: desde la defensa numantina de Sánchez hasta el silenciamiento selectivo de los escándalos que rodean al presidente y su entorno.
El miedo a un cambio de ciclo
Esta espantada masiva desde TVE no responde a una mejora profesional repentina. Responde al pánico. Los periodistas orgánicos del sanchismo ven las encuestas, los casos de corrupción (el hermano de Sánchez inhabilitado, las tramas que salpican al PSOE, las investigaciones que se acercan al propio Presidente) y saben que el viento puede cambiar. Mejor ponerse a salvo en una cadena privada pero con pedigrí público y financiación afín antes de que un hipotético Gobierno no socialista decida poner orden en RTVE.
La Séptima nace precisamente para eso: para garantizar un altavoz potente al progresismo español cuando La Moncloa deje de ser territorio amigo. Un canal que competirá en TDT con vocación de influencia, con rostros conocidos y con la bendición de los círculos próximos al PSOE. José Miguel Contreras, figura clave en el proyecto, ya ha dejado entrever que espera contar con algunos de estos nombres. El “yo espero que sí” que dedicó a Ruiz no deja mucho a la imaginación.
Mientras tanto, en TVE ya se barajan sustitutos como Jesús Cintora para las mañanas. El mismo Cintora que sigue acumulando polémicas internas. El círculo se cierra: de un plató militante a otro, sin solución de continuidad.
Que nadie se engañe. Esta no es una operación periodística neutral. Es la reubicación estratégica de un equipo que ha hecho del relato oficial su seña de identidad. Cuando en noviembre empiecen las emisiones, los espectadores sabrán exactamente qué van a encontrar: el mismo tono, los mismos invitados, las mismas omisiones selectivas, pero con menos disimulo aún.
Sánchez puede perder La Moncloa, pero no quiere perder la narrativa. La Séptima es su plan B mediático. Y los Intxaurrondo, Ruiz y Santaolalla, entre otros, ya han elegido bando. No es un fichaje: es una deserción en toda regla antes de que el barco empiece a hacer aguas de verdad.
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