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El PSOE no disimula con La Séptima: de la Delegación de Pedro Sánchez a la alfombra roja de Avilés

La Delegación del Gobierno en Madrid ya mostró su respaldo a La Séptima y ahora el canal recala en Asturias con apoyo institucional de una alcaldesa socialista, Mariví Monteserín, recién reprobada por el pleno municipal

Sarah Santaolalla, en el acto de La Séptima en Avilés.

Sarah Santaolalla, en el acto de La Séptima en Avilés.la nueva españa

David Lozano
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La Séptima todavía no ha empezado oficialmente sus emisiones y ya tiene un problema añadido a los que afronta cualquier televisión que intenta hacerse un hueco en la TDT: el sectarismo sanchista, tal y como les hemos venido contando en ESdiario. El nuevo canal, que algunos usuarios de las redes sociales han bautizado con sorna como "TelePedro" o "La Séptica", continúa su gira de presentación por España mientras acumula gestos de respaldo desde instituciones gobernadas por el PSOE. El último escenario ha sido Avilés, donde la alcaldesa socialista, Mariví Monteserín, ha abierto las puertas de la ciudad a la nueva cadena.

La estampa tiene su interés, sobre todo porque hablamos de una televisión privada, no de un canal público dependiente de RTVE. La Séptima, impulsada por José Miguel Contreras y dirigida por Javier Ruiz, prepara su desembarco en la TDT para el próximo 5 de noviembre. Antes de ese estreno, sus responsables han puesto en marcha una gira promocional para presentar el proyecto y sus principales rostros. Una de las paradas previstas ha sido la Casa de la Cultura de Avilés, una instalación municipal que ha servido de escenario para acercar la nueva marca televisiva al público asturiano.

La pregunta política surge casi sola: ¿hasta dónde debe llegar el entusiasmo institucional por una empresa privada que todavía está construyendo su imagen pública? La Delegación del Gobierno en Madrid ya había difundido en X un mensaje de respaldo al canal, según el episodio que ha reavivado el debate sobre el trato que recibe la nueva televisión desde el entorno socialista. Ahora, la parada de La Séptima en Avilés vuelve a alimentar esa impresión de que el proyecto encuentra facilidades y una acogida especialmente cálida en instituciones gobernadas por el PSOE.

El contexto añade un matiz que no pasa inadvertido. Monteserín acaba de ser reprobada por el pleno municipal por su gestión del contrato del ciclo integral del agua, en una votación que salió adelante con los votos del PP y Vox, la abstención de Cambia Avilés y el rechazo de los concejales socialistas. La polémica municipal y la ruptura del Gobierno local con Izquierda Unida han dejado a la alcaldesa en una posición política delicada. No es, por tanto, el momento más cómodo para aparecer vinculada a una iniciativa que ya despierta suspicacias por su relación con el ecosistema mediático progresista.

Mientras el Ayuntamiento arrastra una importante polémica, la ciudad se convierte en una de las escalas de promoción de un canal cuya adjudicación por parte del Gobierno de Sánchez ya había provocado debate. El Ejecutivo concedió la licencia de TDT al consorcio Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo.

Los promotores de La Séptima niegan que la cadena nazca para apoyar al Gobierno. Contreras ha defendido que se trata de un negocio privado e independiente y ha rechazado que su finalidad sea favorecer a un partido. Pero esa autodefensa provoca hilaridad.

Pero en comunicación política también cuentan las imágenes, los gestos y los escenarios. Y, cuando una televisión privada recibe una  descarada y hasta anómala acogida institucional tan visible en territorios gobernados por los socialistas, es inevitable que surjan preguntas sobre la frontera entre la promoción de una empresa y el respaldo político a un proyecto mediático.

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