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Crema catalana casera: el secreto de la abuela en cada cucharada

La crema catalana, es uno de los postres más antiguos de Europa, documentada ya en la Edad Media. Su origen está vinculado a las natillas, un dulce que los romanos preparaban siglos antes, y que fue evolucionando en conventos y cocinas hasta llegar a la receta que hoy conocemos.

Crena catalana

Crena catalanaEnvato.com

Elena Bellver
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Frente a la crème brûlée francesa, la catalana se distingue por el perfume cítrico y la canela, en lugar de vainilla.

Historia de la crema catalana

Crema catalana

Crema catalana

La crema catalana figura entre los postres más antiguos de Europa, con raíces que se remontan a la Edad Media. Su antecesora más directa son las natillas, una preparación que ya existía en la República romana y que fue evolucionando en conventos y hogares hasta convertirse en la delicia que conocemos hoy.

Ya en el siglo XIV, aparece en recetarios medievales como el Llibre de Sent Soví y, un siglo después, en el Llibre del Coch del XVI , (Wikipedia). A finales del XVIII, el Cajón de Sastre del barón de Maldá menciona una versión conocida como “crema de Sant Josep” . 

La denominación “crema catalana” aparece por primera vez en un recetario del fraile Juan de Altamiras, publicado en 1745, y la tradicional capa de azúcar quemado sobre la crema se documenta por primera vez en 1770, según el citado recetario y la información recogida  por, en.wikipedia.org

Crema catalana

Crema catalana

No faltan leyendas alrededor de su origen. Una de ellas relata que, en un convento catalán del siglo XVIII, las monjas improvisaron al quemar azúcar sobre un flan que no había cuajado a tiempo, creando así la capa crujiente característica, y que fue un obispo quien, al quemarse la lengua con esa costra, exclamó “crema” (en catalán, “quema”), lo que dio nombre al postre.

Aunque orig inalmente la crema catalana era un postre ligado a la festividad de San José (19 de marzo), con el tiempo ha pasado a formar parte del repertorio cotidiano, servido en cualquier época del año. A pesar de los siglos, la receta no ha cambiado demasiado: se conserva esa combinación esencial de leche, yemas, azúcar y arroz o fécula, con aromas de cítricos y canela.

Ingredientes tradicionales de la crema catalana y su papel en la receta

Leche

Leche

Leche: 

  • La base cremosa. Se aromatiza habitualmente con canela en rama y piel de limón o naranja, que aportan un aroma ligero y refrescante sin dominar el sabor.
Yemas

Yemas

Yemas de huevo: 

  • Aportan textura sedosa, color y riqueza. Son el elemento que espesa y da cuerpo a la crema.  
Azúcar

Azúcar

Azúcar: 

  • Endulza la crema y también se espolvorea en la superficie para provocar la capa crujiente característica al quemarse.
Maicena

Maicena

Fécula (harina de trigo o maicena):

  • En la fórmula clásica se usaba almidón, aunque en el siglo XX se popularizó la harina de maíz para facilitar su uso doméstico.
Piel de limón

Piel de limón

Aromas (limón, canela, a veces naranja):

  • Son fundamentales para perfumar sutilmente la crema, sin necesidad de usar vainilla, que sí se emplea en la versión francesa, la crème brûlée.

Estos ingredientes básicos crean un contraste delicioso entre la suavidad de la crema y el crujiente del azúcar caramelizado. Es un postre sencillo, pero equilibrado: textura, sabor, aroma y una presentación que convierte cada cucharada en un pequeño ritual.

Receta de crema catalana casera

Crema catalana

Crema catalana

Ingredientes

  • 500 ml de leche entera
  • 4 yemas de huevo
  • 100 g de azúcar
  • 2 cucharadas rasas de maicena (unos 20 g)
  • 1 rama de canela
  • La piel de un limón (solo la parte amarilla, sin parte blanca que amarga)

Para el acabado:

  • 100 g de azúcar

Preparación paso a paso

  • Prepara la leche aromatizada. Este paso, que consiste en perfumar la leche con canela y limón, es uno de los secretos de la abuela para conseguir el sabor auténtico de la crema catalana.

  • Separar medio vaso de leche y resérvalo.
  • El resto ponlo en un cazo junto con la piel de limón y la rama de canela.
  • Calienta a fuego suave hasta que empiece a hervir, apaga el fuego y  reposar unos minutos.

Diluye la maicena

Maicena

Maicena

En el medio vaso de leche reservado, disuelve bien la maicena para que no queden grumos.

Bate las yemas

Batir yemas

Batir yemasElena Bellver

  • En un bol aparte, bate las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa.

Une todo

  • Retira la piel de limón y la canela de la leche caliente.
  • Añade la mezcla de yemas y azúcar junto con la leche con maicena disuelta.

Cocina la crema

  • Vuelve a poner el cazo al fuego bajo y remueve constantemente con cuchara de madera o varillas.
  • Poco a poco la crema irá espesando; en cuanto tenga la textura adecuada, retírala del fuego.

Reparte en cuencos

  • Lo más tradicional es servir en cazuelitas de barro, aunque también puedes usar cuencos pequeños resistentes al calor.

  • Deja enfriar a temperatura ambiente y después guarda en la nevera.

Cómo caramelizar el azúcar

Crema catalana

Crema catalana

Con soplete o quemador: coloca una capa fina de azúcar sobre cada cuenco y quémala hasta que se forme la típica costra crujiente.

Sin soplete:

  • Pon una cucharadita y media de azúcar en cada cuenco.
  • Calienta una espátula metálica en agua hirviendo y apoya varias veces sobre el azúcar hasta que se dore. Deja enfriar y a la nevera.

En el horno:

Horno

Horno

  • Precalienta a 200 °C en función gratinar.
  • Coloca los cuencos con la crema y el azúcar en la parte alta del horno.
  • Pon también un vasito con agua para mantener la humedad.
  • Gratina unos 5 minutos, hasta que el azúcar quede caramelizado. Deja enfriar a temperatura ambiente y a la nevera.

En conclusión, la crema catalana es mucho más que un postre: es un pedazo de historia que ha sobrevivido siglos sin perder su esencia. Desde los recetarios medievales hasta las mesas actuales, conserva el encanto de lo sencillo: leche, yemas, azúcar, cítricos y canela. 

El secreto de la abuela, aromatizar la leche antes de espesarla, sigue marcando la diferencia. Y, cómo no, esa costra dorada de azúcar que cruje al romperse convierte cada cucharada en un ritual delicioso que nunca pasa de moda. Si te ha gustado el artículo compártelo en tus redes sociales y déjanos un comentario con tu opinión.

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