Los hermanos Torres también cocinan la lechuga: una sopa para mirarla más allá de la ensalada
Una receta de su archivo aprovecha distintas partes del cogollo y juega con dos texturas antes de servir
La lechuga no tiene por qué terminar siempre en una ensalada. Los hermanos Torres la utilizaron en una sopa de cebolla que combina hojas trituradas y cogollos asados como guarnición. La receta permanece en el archivo de 'Torres en la cocina' de RTVE. Recuperarla permite aprovechar una idea para los días de cuchara sin presentarla como un estreno del programa o una recomendación publicada esta semana.
Qué partes de la lechuga utilizan los hermanos Torres
El plato reparte las partes del cogollo según su textura. Las hojas exteriores, más verdes, entran en la preparación que después se tritura; el centro se reserva para asarlo. Esa división da dos usos al mismo ingrediente y evita que toda la lechuga llegue al plato de una única manera. El resultado reúne una base cremosa y una guarnición que conserva su forma.
La receta está calculada para dos personas y combina tres cebollas, tres cogollos, apio, medio litro de caldo de ave, mascarpone, ajo y guindilla. El acabado incluye pan crujiente y un aliño con vinagre. Antes de empezar conviene tener clara la lista, porque no es una crema hecha solo con lechuga y agua. El caldo y el queso intervienen en el sabor y en la textura final.
La primera operación es rehogar la cebolla y el ajo, cortados en juliana, con aceite y guindilla. Después se añade el apio y el caldo para continuar la cocción. Las hojas verdes de los cogollos se incorporan a esa base.
Cómo terminar la sopa y preparar los cogollos asados
La mezcla se tritura y se pasa por un colador fino antes de terminarla con el mascarpone que aparece en la lista de ingredientes. El colado ayuda a retirar los restos que no se hayan integrado y el lácteo aporta una consistencia más cremosa.
Los corazones de los cogollos se cortan en cuartos y se asan por separado. Después reciben un sofrito de ajo con vinagre y se colocan al servir la sopa. Es la parte de la elaboración que permite reconocer la lechuga en el plato, frente a las hojas integradas en la crema. Los dados de pan crujiente añaden un tercer elemento y conviene incorporarlos al final para que mantengan su textura.
La limpieza de los cogollos sigue siendo necesaria aunque después se cocinen. Las recomendaciones de seguridad alimentaria indican lavar las hortalizas y prestar atención a las zonas donde pueda quedar tierra. Separar las hojas y revisar el interior facilita esa tarea. La cocción no sustituye automáticamente todas las operaciones previas ni justifica utilizar piezas deterioradas para dar salida a un ingrediente olvidado.
El caldo de ave y el lácteo hacen que la versión publicada no sea vegana ni vegetariana. Tampoco es adecuada sin cambios para quien deba evitar leche o el gluten del pan. Se pueden imaginar adaptaciones domésticas, pero conviene distinguirlas de la receta original y revisar los ingredientes de cada producto. Cambiar caldo y guarnición modifica el plato y puede requerir ajustar sabor y consistencia.
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