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¿Qué es el icing? La práctica que multa la DGT con 200 €

El icing ya se multa en España con hasta 200 €: la DGT lo considera una infracción grave que entorpece la movilidad eléctrica.

Agente de la Guardia civil da alto a un conductor

Agente de la Guardia civil da alto a un conductorEuropa Press

Elena Bellver
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La palabra icing viene de las siglas ICE (Internal Combustion Engine), y nació en Estados Unidos cuando conductores de pick-ups ocupaban plazas de recarga para burlarse de los coches eléctricos.

Definición de icing

El término icing procede del acrónimo en inglés ICE (Internal Combustion Engine, motor de combustión interna) y hace referencia a una práctica cada vez más visible en las ciudades españolas: aparcar un coche de gasolina o diésel en una plaza reservada para vehículos eléctricos o híbridos enchufables en proceso de carga. 

El alcalde de Hazas de Cesto, en un nuevo punto de recarga de coches eléctricos

El alcalde de Hazas de Cesto, en un nuevo punto de recarga de coches eléctricosEuropa Press

Esta acción bloquea el acceso a estaciones de recarga y complica la autonomía diaria de quienes dependen del coche eléctrico. En España, la Dirección General de Tráfico (DGT) ya la considera infracción grave (Motor.es).

Origen del término en Estados Unidos

Señal de estación de carga gratuita para vehículos eléctricos

Señal de estación de carga gratuita para vehículos eléctricosEnvato.com

El vocablo “icing” nació en Estados Unidos hace más de una década, cuando algunos conductores de pick-ups aparcaban de forma deliberada en las plazas de recarga como gesto de burla o protesta hacia los usuarios de coches eléctricos. Esta práctica se viralizó en foros y redes sociales, y el término terminó exportándose a Europa

Hoy en España se utiliza para describir tanto las ocupaciones intencionadas como los casos en los que un conductor estaciona “solo un momento” en una plaza de recarga, aunque el efecto sea el mismo: impedir que un eléctrico pueda conectarse (Autobild).

Consecuencias para la movilidad eléctrica

Señal para vehículos eléctricos enchufables

Señal para vehículos eléctricos enchufablesEnvato.com

El icing no es solo una falta de civismo: tiene un impacto directo en la movilidad sostenible. Para un conductor de eléctrico, quedarse sin acceso a la recarga puede significar no llegar al trabajo, perder una cita médica o incluso no poder continuar un viaje largo. 

A diferencia de un coche de combustión, que puede repostar en casi cualquier gasolinera, los eléctricos dependen de una red de cargadores aún limitada. Por eso, bloquear una de estas plazas es mucho más dañino de lo que parece.

La sanción de la DGT: hasta 200 €

DGT LOGO

DGT LOGODGT

La DGT considera el icing una infracción grave, y la sanción, según medios especializados como Motor.es,  Autobild, o Autopista.es, puede ser de 200 € — con pronto pago que suele reducirla al 50 %, es decir 100 €—. En algunos casos, la Policía Local puede ordenar la retirada del vehículo, especialmente si bloquea un punto de recarga señalizado con la R‑308. (Infobae).

Señalización oficial

Para que la sanción por icing sea efectiva, la plaza debe estar correctamente señalizada. La normativa contempla varias señales:

Señal de estacionamiento y carga de vehículos únicamente para estacionamiento

Señal de estacionamiento y carga de vehículos únicamente para estacionamientoEnvato.com

  • S-17 (estacionamiento): es la señal azul con una “P” blanca que indica aparcamiento. Cuando se utiliza para puntos de recarga, suele acompañarse de un panel complementario con el pictograma de un coche enchufado, que especifica que el estacionamiento está reservado a vehículos eléctricos en proceso de carga.
  • R-307 y R-308: estas señales prohíben estacionar (R-307) o parar y estacionar (R-308). Si se añaden placas con el texto o pictograma “excepto vehículos eléctricos en recarga”, la prohibición queda limitada y permite multar a cualquier vehículo de combustión que ocupe indebidamente la plaza.

El desconocimiento de estas señales no exime de sanción, y su incumplimiento puede conllevar una multa de hasta 200 €, así como la retirada del vehículo en caso de bloqueo de un cargador.

Comparación con otras infracciones de aparcamiento

Plazas aparcamiento personas con movilidad reducida

Plazas aparcamiento personas con movilidad reducidaEnvato.com

El icing se sanciona de forma similar a estacionar en una plaza reservada a personas con movilidad reducida o en zonas de carga y descarga. Todas estas conductas se consideran infracciones graves que obstaculizan el espacio público y llevan aparejadas sanciones económicas de hasta 200 €.

Según medios como Autobild, el icing genera conflictos especialmente en zonas con gran dificultad de aparcamiento. Hay que tener en cuenta, que además de la multa económica, la grúa municipal puede intervenir y retirar el vehículo cuando bloquea de manera evidente un cargador.

Cómo evitar problemas: recomendaciones básicas

Puntos de recarga para vehículos eléctricos

Puntos de recarga para vehículos eléctricosEnvato.com

Aunque las sanciones por icing están reguladas de forma clara, conviene recordar algunas pautas prácticas inspiradas en lo que señalan medios especializados como Motor.es:

  • Respetar siempre la señalización: las plazas reservadas a eléctricos en recarga deben quedar libres si no se está cargando. Ignorar esta norma puede derivar en multa y retirada del vehículo.
  • No confiar en el “solo un momento”: aparcar unos minutos en un punto de recarga bloquea igualmente el servicio, y la normativa no contempla excepciones.
  • Ser consciente de que es una infracción grave: el icing no es un simple despiste, sino una conducta sancionada con hasta 200 €, lo que refleja su importancia para la movilidad.
  • Avisar cuando se detecta un incumplimiento: en numerosos municipios se puede recurrir a la Policía Local para que actúe y libere la plaza ocupada.

En conclusión, el icing es más que un problema de aparcamiento: es un obstáculo para la movilidad eléctrica y para el avance hacia ciudades más sostenibles. La DGT lo multa con hasta 200 € porque no se trata de un capricho, sino de proteger un servicio que garantiza la autonomía diaria de miles de conductores. 

Respetar estas plazas no solo evita una sanción, también contribuye a una movilidad más justa y responsable. Si te ha gustado el artículo compártelo en tus redes sociales y déjanos un comentario con tu opinión.

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