Así llega la vendimia a la Ribera del Duero soriana: menos hongos y más uva que en los dos últimos años
Los viñedos de San Esteban de Gormaz y Castillejo de Robledo se benefician de la altitud y esquivan las heladas, con más uva y buena calidad a pesar de los hongos.

la vendimia ha sido la mejor en dos años
La Ribera del Duero soriana encara la vendimia de 2025 con optimismo. Tras dos cosechas marcadas por heladas y bajos rendimientos, este año el ciclo de la vid se ha visto favorecido por un clima más estable. La ausencia de heladas primaverales, principal amenaza de la zona, ha permitido un buen desarrollo de la planta y augura un aumento claro de la producción.
El sector espera duplicar la producción de 2024, un alivio tras dos vendimias cortas en cantidad
La altitud, un escudo frente a los hongos
El gran desafío de esta campaña han sido los hongos Mildiu y Oidio, favorecidos por una primavera lluviosa y templada. Sin embargo, la altitud de los viñedos sorianos (cercana a los 1.000 metros sobre el nivel del mar) ha reducido su incidencia. Esto ha permitido controlar la enfermedad con tratamientos menos agresivos, reforzando la sostenibilidad de los cultivos y preservando la calidad de la uva.
Previsiones de recuperación
El sector espera duplicar la producción de 2024, un alivio tras dos vendimias cortas en cantidad. Aunque las últimas heladas nocturnas han dañado parcialmente la hoja, la uva ya ha alcanzado un grado de maduración óptimo. Se prevé que la campaña sea la más abundante y equilibrada desde 2022, con volúmenes suficientes para reponer existencias en las bodegas.
Impacto en la Ribera del Duero
La provincia de Soria aporta el 5,5% de la superficie total de la DO Ribera del Duero, con unas 1.437 hectáreas repartidas en 19 municipios. La recuperación de la producción en esta zona es clave para el equilibrio del conjunto de la denominación, que confía en mantener la calidad que distingue a sus vinos y reforzar su posición en el mercado nacional e internacional.
La vendimia de 2025 confirma que las condiciones naturales de Soria (su altitud y clima extremo) siguen siendo una ventaja competitiva frente a los desafíos climáticos y sanitarios que afectan al sector vitivinícola.