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Carnen Ruiz Moragas, la rival de Ena y gran amor del 'rey del porno' Alfonso XIII

El rey tuvo centenares de amantes y fue pionero del cine pornográfico español, encargando personalmente películas explícitas como El Confesor o El Ministro. Sin embargo, su único amor profundo fue la actriz Carmen Ruiz de Moragas, relación de más de 30 años que le dio dos hijos ilegítimos.

Claudia Ferranti y Joan Amargós como Carmen Ruiz Morales y Alfonso XIII en 'ENA'

Claudia Ferranti y Joan Amargós como Carmen Ruiz Morales y Alfonso XIII en 'ENA'RTVE

David González
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El nuevo capítulo de Ena, que obtuvo un 11.5% de share y 1.098.000 espectadores, basada en la novela biográfica de Pilar Eyre, abordó el peor momento del reinado de Alfonso XIII. Realmente, el inicio del fin la monarquía, tras el Informe Picaso sobre el fracaso de la guerra de Marruecos y el Golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera. También el capítulo abordó la voracidad sexual desatada del abuelo de Juan Carlos I.

Alfonso XIII heredó de sus antepasados Borbones una lujuria que sus propios médicos calificaron de “satiarasis congénita”. El número exacto de amantes que tuvo resulta imposible de calcular: artistas, cantantes, aristócratas, mujeres anónimas de toda condición y clase social desfilaron por su cama con una frecuencia que escandalizó incluso a una corte acostumbrada a los escándalos. En sus viajes por Europa se presentaba como duque de Toledo para moverse con libertad tanto en los bajos fondos como en las fiestas de la más alta alcurnia. Entre sus conquistas más sonadas figuran nombres como la Chelito, Raquel Meller, Pastora Imperio o la propia Mata Hari.

Pero esta voracidad sexual no se limitó a la carne: Alfonso XIII fue también uno de los pioneros del cine pornográfico en España. Aficionado a la fotografía y al naciente cinematógrafo, no se conformó con importar las cintas subidas de tono que llegaban de la Francia más aperturista. Utilizando al conde de Romanones como intermediario, encargó personalmente a los hermanos Baños la filmación de varias películas explícitas en el barrio chino de Barcelona. De ellas sólo sobreviven tres (El Confesor, Consultorio de señoras y El Ministro), cuyos guiones, de una sutileza más que discutible, escribió el propio monarca. Las cintas permanecieron ocultas durante décadas en un convento valenciano hasta que fueron descubiertas y restauradas en los años noventa.

Sin embargo, entre todas las mujeres que pasaron por su vida, sólo una logró algo más que un capricho pasajero: Carmen Ruiz de Moragas, a quien el rey llamaba tiernamente “Neneta”. Lo suyo no fue una aventura más; fue una relación que, con sus inevitables idas y venidas, se prolongó más de treinta años y que marcó profundamente la existencia de ambos. Alfonso XIII llegó a estar tan enamorado que intentó anular su matrimonio con Victoria Eugenia de Battenberg con la esperanza de coronar a Carmen como reina de España, un propósito que nunca llegó a cuajar.

Curiosamente, la propia Pilar Eyre le dedicaría en 2015 una novela biográfica a la rival de Victoria Eugenia de Battenberg. En Carmen, la rebelde, Eyre hace una magnífica recreación de ambiente en el que se movía la Ruiz Moragas en la conocida como Edad de Plata de la cultura española. En el último capítulo de Ena aparecen junto a al actriz figuras como Federico García Lorca o el matrimonio compuesto por los dramaturgos Gregorio Martínez Sierra y María Lejárrega. La propia Ruiz Moragas llegó a ser musa del Nobel Jacinto Benavente a estrenar su obra más taquillera, La malquerida en 1913. Curiosamente, a finales de los años 20, en el cine mudo español (en el que ella también participó) rodó la comedia La malcasada que no sólo jugaba en el título con la obra de Benavente, sino que era una parodia directa del polémico matrimonio de la actriz con el torero Rodolfo Gaona en 1920. Tal era la popularidad de la actriz entonces. Como dato curioso, en la cinta hace un cameo como actor el mismísimo Francisco Franco.

Carmen Ruiz Moragas en los años 20.

Carmen Ruiz Moragas en los años 20.Archivo

Carmen era una mujer de linaje aristocrático, bellísima, culta, adelantada a su tiempo y defensora de los derechos de la mujer. Brilló desde muy joven como actriz en la compañía de María Guerrero y pronto se convirtió en primera figura del Teatro Español. Fue precisamente sobre las tablas donde Alfonso XIII la vio por primera vez y quedó irremediablemente cautivado.

Su relación generó algunos de los mayores escándalos de la época: la duquesa de Dúrcal consiguió que la expulsaran del hipódromo, la condesa de Romanones la llamó puta en su propia cara y se decía que la reina Victoria Eugenia escupía sobre las fotos de Carmen cada vez que aparecían en los periódicos. Pese a todo, el romance perduró y dio dos hijos: María Teresa y Leandro de Borbón, conocido personaje televisivo que luchó toda su vida por el reconocimiento oficial de su sangre real. Con ellos, Alfonso XIII formó una familia paralela a la oficial, una familia a la que quiso y protegió abiertamente, algo excepcional en la monarquía española, hasta el punto de que la reina, en un gesto de amarga curiosidad, llegaba a espiar desde lejos el jardín de la elegante mansión donde vivían aquellos hijos a los que su marido tanto adoraba.

Así, entre películas pornográficas secretas, aventuras fugaces y una vida sexual desbordada, el rey encontró en Carmen Ruiz de Moragas el único amor auténtico y duradero de su existencia.

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