ESdiario

Roy Baumeister, psicólogo del comportamiento: ¿por qué recordamos más lo malo que lo bueno?

Según los expertos, nuestro cerebro es capaz de acumular más recuerdos negativos que positivos. Todo tiene que ver con la evolución: sobrevivir es lo prioritario

Una mujer reflexiona frente a una ventana

Una mujer reflexiona frente a una ventanaLOURDES BALDUQUE

Antonio Bret
Publicado por

Creado:

Actualizado:

El psicólogo Roy Baumeister, uno de los referentes de la psicología social contemporánea, abordó en uno de los estudios más influyentes que se hayan publicado jamás sobre el comportamiento humano: “Bad is stronger than good”.  O lo que es lo mismo, somos capaces de interiorizar o recordar más lo malo que lo bueno. En dichos estudios aborda las cuestiones siguientes:

¿Por qué una crítica negativa nos puede arruinar el día y, por el contrario, los elogios caen en saco roto?, ¿por qué si leemos en internet comentarios positivos afectan menos que cuando leemos comentarios negativos?

Este estudio, que literalmente llevó décadas de trabajo para entender cómo procesamos las experiencias, llegó a la conclusión de que existía un patrón constante: los eventos negativos no solo nos afectan más, sino que además se procesan de manera más profunda y duradera.

El sesgo de negatividad: por qué lo malo pesa más que lo bueno

Una experiencia negativa genera una reacción mucho más intensa que una positiva, asumiendo que ambas tienen la misma magnitud. Perder dinero, por poner un ejemplo, produce una mayor insatisfacción que el hecho de ganarlo. Este fenómeno no tiene nada de casual, sino que se relaciona directamente con la estructura de nuestro cerebro, diseñado para priorizar lo que puede suponer una amenaza para nosotros. Y perder dinero es mucho más amenazante que ganarlo.

En todo esto, la memoria juega un papel clave. Cuando tenemos experiencias negativas, estas se almacenan en el cerebro con mayor detalle y permanecen durante mucho más tiempo en nuestra mente. No es que vivamos más cosas negativas, sino que estas afloran en mayor medida. Este 'sesgo de negatividad’ influye directamente en cómo apreciamos nuestra vida, generando la sensación de que ‘todo nos va mal’; lo negativo predomina, aunque no sea así si la analizáramos desde un punto de vista objetivo.

Otro aspecto relevante del estudio es el relacionado con las relaciones personales. A la hora de construir vínculos, según Baumeister, pesa mucho más lo negativo que lo positivo. De hecho, aunque solo tengamos una interacción negativa, esto pesará más que varias positivas a la hora de crear un vínculo con una persona.

La explicación evolutiva: el cerebro prioriza la supervivencia

Desde un punto de vista cognitivo, lo negativo también exige más procesamiento. Tendemos a analizar ese pensamiento, a darle vueltas y a tratar de entenderlo con mayor intensidad. Este fenómeno, que se conoce como rumiación, refuerza con mayor intensidad el pensamiento negativo y, de este modo, permanece durante más tiempo con nosotros.

Todo tiene una sencilla explicación y tiene que ver con la evolución. Durante miles de años, prestar atención a las amenazas y los peligros era esencial para que el ser humano pudiese sobrevivir. Ignorar un peligro podía resultar fatal, mientras que pasar por alto una experiencia positiva no suponía ningún riesgo. Todo esto ha provocado que nuestro cerebro, durante el paso de los siglos, haya desarrollado un sistema de alerta que amplifica los momentos negativos.

En la práctica, que nos afecte más lo negativo que lo positivo tiene implicaciones claras: la realidad nos llega no como es, sino filtrada por un sistema que a menudo va a sobrepensar lo negativo. Entender este mecanismo no acaba con él, pero de este modo podemos permitir ponerlo en contexto y relativizar su importancia.

tracking