La Pelliza, el mejor abrigo para la nueva era de Cepa 21

La Pelliza 2024
Hay vinos que nacen para impresionar y otros que nacen para acompañar. José Moro quiere que los nuevos vinos de Cepa 21 pertenezcan a la segunda categoría. “El vino debe hacernos sonreír”, resume el bodeguero vallisoletano al explicar la nueva filosofía de la casa. Una declaración de intenciones que toma forma en dos nuevas referencias de producción limitada —La Rendija 2024 y La Pelliza 2024— llamadas a convertirse en la cara más emocional y disfrutable de su gran proyecto personal.
Porque mientras Malabrigo, Horcajo, Cepa 21 e Hito seguirán siendo la sólida columna vertebral de la bodega, estas nuevas etiquetas abren una ventana distinta: vinos más inmediatos, elegantes y frescos, concebidos desde la escucha y la sensibilidad contemporánea sin perder la profundidad que siempre ha definido a la firma ribereña.
La revolución silenciosa que José Moro plantea desde Cepa 21 no tiene que ver únicamente con la técnica. Tiene más que ver con la actitud. “Escuchar” es la palabra que más repite el bodeguero cuando habla de esta nueva etapa. Escuchar al viñedo, al suelo, al clima y, también, al consumidor. Entender que el gran vino actual no necesita imponerse por potencia o exceso de estructura, sino conquistar desde el equilibrio, la sutileza y la emoción.
Ese cambio de paradigma ha transformado por completo la manera de trabajar en la bodega de Castrillo de Duero. Frente a los perfiles más musculosos que dominaron durante décadas la Ribera del Duero, Cepa 21 apuesta ahora por vinos con más fruta, taninos más amables, mayor frescura y una expresión mucho más limpia del paisaje del que proceden.
La transformación empieza en el viñedo. La bodega trabaja bajo criterios de viticultura regenerativa para recuperar la vida del suelo y potenciar la autenticidad del entorno. Utilizan microorganismos autóctonos de las propias parcelas, incorporan materia orgánica natural y eliminan productos externos que puedan alterar el equilibrio del ecosistema. El objetivo es lograr maduraciones más precisas, mejores acideces naturales y una expresión aromática más fiel al terruño.
En bodega, la precisión se ha convertido en obsesión. Los procesos de maceración y remontado se afinan al milímetro para controlar mejor la extracción y conseguir vinos más refinados, más sedosos y con una fruta mucho más definida. A ello se suma el protagonismo de las tinas de roble francés, que permiten crianzas más armónicas y menos invasivas.
De esa nueva mirada nacen precisamente La Rendija y La Pelliza, dos vinos que representan la parte más personal y emocional de José Moro.

La Rendija 2024
La Rendija: el blanco que rescata la memoria de Ribera
La gran sorpresa es probablemente La Rendija 2024, el primer blanco de la historia de Cepa 21. Un vino elaborado íntegramente con Albillo Mayor, la variedad histórica de Ribera del Duero que durante siglos permaneció en segundo plano entre las cepas de Tinto Fino.
José Moro y su equipo comenzaron hace años la búsqueda de viejas cepas escondidas en viñedos históricos situados entre los 850 y 900 metros de altitud. Parcelas asentadas sobre suelos de arena calcárea y franco arenosa capaces de aportar una identidad mineral y vibrante.
El resultado es un blanco complejo y elegante, criado durante doce meses en tinas y barricas de roble francés, con una marcada personalidad mineral, notas de fruta blanca, flores secas y cítricos, además de una textura untuosa y una frescura sorprendente. Un vino pensado para emocionar hoy, pero también con capacidad de guarda.
Pero La Rendija no solo cuenta una historia en la copa. También la cuenta en su etiqueta, creada junto al artista Domingo Zapata. El nombre nace de uno de los recuerdos más íntimos del bodeguero. De aquella pequeña estancia de la casa familiar donde su abuela vendía vino a granel y guardaba las monedas en una rendija de la vieja mesa de madera. Una imagen sencilla que resume perfectamente el espíritu de esta nueva etapa: memoria, emoción y autenticidad.

La Pelliza 2024
La Pelliza: la elegancia de volver al origen
Si La Rendija representa el rescate de una variedad histórica, La Pelliza simboliza el regreso al alma original de los viñedos de Ribera del Duero.
Mucho antes de los monocultivos y las selecciones clonales, las parcelas convivían con distintas variedades plantadas juntas en equilibrio natural. Ese modelo tradicional, conocido como field blend, inspira este nuevo tinto de alta gama elaborado a partir de una parcela recuperada de más de 90 años situada a 890 metros de altitud.
En ella domina el Tempranillo, pero convive con Albillo, Garnacha y variedades minoritarias conocidas popularmente como “pirules”. Todas las uvas se vendimian y fermentan conjuntamente, respetando la diversidad natural del viñedo y buscando una expresión mucho más completa y auténtica.
La crianza íntegra en tinas de roble francés aporta integración y elegancia sin restar frescura a la fruta. El resultado es un tinto profundo y complejo, pero extraordinariamente sedoso. Aromas florales, frutas negras y rojas, delicados tostados y una textura pulida construyen un vino que parece resumir la nueva filosofía de Cepa 21: menos rigidez, más emoción.
El nombre tampoco es casual. José Moro conserva todavía la vieja pelliza de su padre, aquella chaqueta con la que trabajaba la viña y que colgaba junto a la puerta de la antigua bodega familiar al terminar la jornada. Una imagen que el bodeguero asocia directamente a la manera en que aprendió a entender el vino: desde el respeto a la tierra, al tiempo y al equilibrio natural del viñedo.
Y quizá ahí esté la verdadera clave de esta nueva etapa de Cepa 21. En entender que la innovación no consiste necesariamente en romper con el pasado, sino en reinterpretarlo con sensibilidad contemporánea. Escuchar más. Intervenir menos. Y recordar que, al final, los grandes vinos no solo deben impresionar. También deben invitar a disfrutar.