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'Farmacéutico Fernández' nos resuelve el misterio: ¿qué significa el número de los protectores solares?

El número que aparece en los protectores solares parece fácil de entender, pero su significado real cambia según la piel y la forma en que se aplica la crema

El número del protector solar revela algo que no esperas

El número del protector solar revela algo que no esperasGetty Images

Antonio Bret
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Cuando llega el verano, repetimos la misma escena en el supermercado. Cogemos un bote de crema solar, miramos el número, ya sea 30, 50 o 50+, y creemos saber lo que significa. ¿Significa que la piel queda protegida durante esos minutos? ¿Que un 50 protege casi el doble que un 30, o que basta con aplicarlo una vez antes de salir de casa? La respuesta es más interesante de lo que parece, y el divulgador Farmacéutico Fernández la resume con una explicación muy clara.

“El SPF, el Sun Protection Factor, en español, es el factor de protección solar”, explica en el vídeo. Y ahí está la primera clave: ese número no indica “los minutos exactos de protección”. Según detalla, la piel ya tiene una resistencia natural frente al sol, pero no es igual en todas las personas. “Si eres muy blanco y te expones al sol sin protección, quizá tardas unos cinco minutos en empezar a quemarte. Si eres más moreno, puede que tardes unos 10 minutos”.

El número sirve de multiplicador a la proteccion natural

A partir de ahí entra en juego el SPF. Como señala el farmacéutico, funciona como un multiplicador orientativo de ese tiempo. Es decir, si una persona tarda 5 minutos en quemarse sin protección y usa una crema con SPF 30, teóricamente tardaría 150 minutos en quemarse (5x30). Con SPF 50, serían 250 minutos (5x50). En una piel que tarda 10 minutos en empezar a quemarse, un SPF 30 elevaría esa cifra a 300 minutos y un SPF 50, a 500 (10x50).

La explicación ayuda a entender el concepto, pero conviene añadir un matiz importante: en la vida real, esa cuenta no debe tomarse como una invitación a permanecer horas al sol. La eficacia real depende de la cantidad aplicada, del sudor, del agua, del roce de la ropa o la toalla, de la intensidad de la radiación y de si se reaplica correctamente.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recuerda que el protector debe aplicarse en cantidad suficiente, sobre la piel seca, antes de la exposición, y repetirse con frecuencia. También insiste en que la crema solar no basta por sí sola: además, hay que combinarla con ropa, sombrero, gafas de sol y evitar las horas centrales del día.

Otro detalle que suele pasar desapercibido es que el SPF mide sobre todo la protección frente a la radiación UVB, la más relacionada con la quemadura solar. Pero no es la única que importa. La radiación UVA penetra más profundamente en la piel, contribuye al envejecimiento prematuro y también se relaciona con daños cutáneos. Por eso, la recomendación europea establece que los protectores solares deben ofrecer protección mínima frente a ambas radiaciones, UVA y UVB.

Una chica se aplica crema protectora en la playa

Una chica se aplica crema protectora en la playaJULIO RODRIGUEZ

Entonces, ¿qué hay que mirar al comprar una crema solar?

Lo primero es que indique protección frente a UVA y UVB. En la Unión Europea, la protección UVA suele aparecer con las letras 'UVA' dentro de un círculo, una señal útil para no quedarse solo con el número grande del envase. También conviene elegir un factor adecuado al tipo de piel, al lugar y al tiempo de exposición. Para muchas situaciones cotidianas, un SPF 30 o superior suele ser una referencia prudente, pero en pieles claras, niños, exposición intensa, playa, montaña o actividades al aire libre, un SPF 50 puede ser más recomendable.

La cantidad es otro punto decisivo. La Comisión Europea recuerda que, para alcanzar la protección declarada en el envase, el producto debe aplicarse en cantidades similares a las usadas en los ensayos: 2 mg por cm², lo que equivale aproximadamente a seis cucharillas de café —unos 36 gramos— para cubrir el cuerpo de un adulto. Si se aplica menos, la protección real baja.

También hay que reaplicar. La FDA aconseja renovar el protector al menos cada dos horas, y con más frecuencia si se nada, se suda o se seca la piel con una toalla. Incluso los productos resistentes al agua pierden eficacia y deben volver a aplicarse. Resistente no significa ‘impermeable’.

El número del protector solar es una referencia útil para saber cuánto aumenta la protección frente a la quemadura, siempre que se use bien. El verdadero secreto está en aplicar suficiente cantidad, buscar protección UVA y UVB, reaplicar a menudo y no confiar toda la defensa de la piel a un solo gesto.

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