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Gabriel García, asesor financiero, lo tiene claro: "Mirar solo la estantería del medio te hace gastar más"

El creador de contenido y asesor financiero Gabriel García revela los hábitos que, según explica, pueden ayudarte a gastar menos en Mercadona, desde dónde mirar en las estanterías hasta el momento exacto de hacer la compra

La organización de la compra y pequeños hábitos dentro de Mercadona pueden influir más de lo que parece en el gasto final del carrito.

La organización de la compra y pequeños hábitos dentro de Mercadona pueden influir más de lo que parece en el gasto final del carrito.Getty Images

Patricia de la Torre
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"Mercadona está carísimo". La frase se repite cada vez más en conversaciones cotidianas, redes sociales y grupos de WhatsApp familiares. El aumento del coste de la cesta de la compra ha hecho que miles de consumidores busquen fórmulas para ajustar el presupuesto sin renunciar a la calidad ni cambiar radicalmente sus hábitos. En ese contexto, el asesor financiero y creador de contenido Gabriel García (@gabrielgarciax) ha logrado captar la atención con un vídeo viral donde comparte cuatro consejos prácticos para ahorrar dinero en Mercadona. Uno de ellos destaca especialmente por su sencillez: dejar de mirar únicamente la estantería del medio.

No es casualidad dónde está colocado cada producto, viene a explicar Gabriel García en un contenido que ha generado conversación entre consumidores habituales del supermercado valenciano. Su teoría conecta con una práctica habitual del sector retail: los artículos colocados a la altura de los ojos suelen ser los más visibles y, en ocasiones, también opciones más rentables comercialmente para fabricantes y distribuidores.

Gabriel García y el truco de Mercadona que puede cambiar tu forma de comprar

Según explica Gabriel García, una de las decisiones más inteligentes para ahorrar pasa por observar las baldas superiores e inferiores del lineal. Mientras muchas personas se limitan a coger lo primero que tienen enfrente, comparar otras alturas puede revelar diferencias de precio relevantes entre productos similares.

El consejo no implica necesariamente renunciar a marcas habituales o elegir peor calidad. En muchos casos, la diferencia está en formatos distintos, marcas blancas o productos menos visibles para el consumidor medio. El gesto de agacharse o levantar ligeramente la vista, asegura el experto, puede terminar reduciendo el gasto semanal más de lo esperado.

Aunque no existe una norma universal que garantice que los productos más baratos estén siempre fuera del centro visual, sí es cierto que la disposición en supermercados responde a estrategias comerciales muy estudiadas. Las zonas más visibles son también las más codiciadas dentro del lineal.

Mercadona y el horario que algunos compradores aprovechan para ahorrar

Otro de los consejos que comparte Gabriel García tiene que ver con el momento de hacer la compra. Según explica, acudir a Mercadona un sábado por la tarde o por la noche puede convertirse en una oportunidad interesante para encontrar ciertos alimentos rebajados.

Productos frescos como pescado, carne, frutas o verduras pueden contar con precios ajustados en determinados momentos antes de la reposición. No sucede en todas las tiendas ni funciona siempre igual, ya que depende del stock y de la gestión concreta de cada establecimiento, pero muchos consumidores aseguran haber aprovechado descuentos de última hora en secciones perecederas.

El truco, más que una garantía, funciona como una estrategia de observación. Revisar etiquetas, comparar precios y detectar oportunidades puede marcar pequeñas diferencias que, acumuladas durante semanas, terminan teniendo impacto en el bolsillo.

El verdadero error en Mercadona, según Gabriel García: improvisar

Más allá de las estanterías o los horarios, el asesor financiero insiste en un hábito que considera clave: no entrar nunca al supermercado sin una lista de la compra. Puede parecer un consejo básico, pero tiene una lógica clara detrás.

Improvisar delante de los pasillos suele traducirse en compras impulsivas. Un snack, una promoción llamativa o un producto que no estaba previsto terminan entrando en el carrito casi sin darse cuenta. El problema no es el gasto aislado, sino la acumulación silenciosa de pequeñas compras innecesarias.

Planificar menús, revisar la despensa antes de salir de casa y comprar con una idea cerrada de lo necesario ayuda no solo a ahorrar dinero, sino también a reducir desperdicios alimentarios.

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