El tiovivo de casi un siglo que Madrid ha decidido proteger
El tiovivo del Parque de Atracciones de Madrid fue construido artesanalmente en Francia en 1927 y quedará especialmente protegido durante la próxima modernización del recinto

El tiovivo histórico del Parque de Atracciones de Madrid está a punto de cumplir un siglo y conservará sus elementos de madera y estilo art déco.
Hay una atracción en el Parque de Atracciones de Madrid que no provoca vértigo, no alcanza grandes velocidades y tampoco necesita efectos digitales para llamar la atención. Tiene 99 años, fue fabricada artesanalmente en Francia y ha visto subir a sus caballos a varias generaciones de madrileños. Ahora, mientras el recinto se prepara para una profunda modernización, el Ayuntamiento ha decidido que esta pieza histórica deberá permanecer protegida.
Se trata del emblemático tiovivo de madera construido en 1927, una de las atracciones más antiguas y reconocibles del parque. Según explica el Ayuntamiento de Madrid en su blog oficial, Diario de Madrid, la futura concesión obligará al adjudicatario a garantizar su conservación, mantenimiento, consolidación y restauración cuando resulte necesario.
Frente a las futuras atracciones, las mejoras tecnológicas y las medidas de ahorro energético, el carrusel seguirá girando prácticamente como lo hacía antes de que el recinto abriera sus puertas en 1969.
La pieza fue construida a mano por artesanos franceses en 1927 y adquirida en 1968 a un feriante español, apenas un año antes de la inauguración del Parque de Atracciones de Madrid.

Varias generaciones han disfrutado del tiovivo del Parque de Atracciones de Madrid, una pieza artesanal de 1927 que quedará protegida durante la futura modernización del recinto.
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Sus elementos de madera, sus caballos y su decoración de inspiración modernista y art déco le otorgan un valor arquitectónico poco habitual en una instalación de ocio. El carrusel se encuentra además protegido por una gran pérgola de madera que lo resguarda de la lluvia, el sol y otras condiciones meteorológicas.
Es una pieza histórica que conecta el Madrid actual con las primeras décadas del ocio popular del siglo XX. También es uno de los pocos espacios del parque en los que abuelos, padres y nietos han podido hacerse una fotografía prácticamente idéntica.
La protección del carrusel aparece entre las condiciones que deberá respetar el futuro concesionario. El Ayuntamiento prepara una nueva licitación para modernizar el recinto, incorporar atracciones, mejorar la accesibilidad y reducir el consumo energético.
Sin embargo, el tiovivo no podrá desaparecer durante este proceso. Su conservación tendrá carácter obligatorio, lo que garantiza que seguirá formando parte del parque cuando lleguen las nuevas instalaciones.
El tiovivo del Parque de Atracciones de Madrid es una memoria compartida
Las atracciones suelen tener una vida limitada. Las exigencias de seguridad cambian, la tecnología avanza y el público reclama experiencias cada vez más rápidas y espectaculares. Muchas de las instalaciones que marcaron los primeros años del parque ya han desaparecido.
El tiovivo, en cambio, ha permanecido. Sobrevivió a las cinco grandes reformas realizadas desde 1969 y continúa funcionando mientras otras atracciones históricas solo existen en fotografías y recuerdos.
Su valor no reside en la adrenalina, sino en la memoria. En sus caballos se han sentado niños que décadas después regresaron con sus propios hijos. Esa continuidad convierte al carrusel en algo más difícil de sustituir que cualquier montaña rusa.