Baja las persianas a las 9:00 h y deja el aire a 26°C: el experimento definitivo para controlar la factura de luz en agosto
El IDAE explica qué hábitos ayudan a reducir el consumo energético en los meses de más calor sin perder confort en casa

El mayor ahorro llega al combinar varias medidas pasivas y activas
Cuando llega el verano, especialmente durante las semanas de más calor de agosto, muchas familias buscan fórmulas para mantener la vivienda fresca sin que el recibo de la luz se dispare. Entre los consejos más repetidos aparecen dos medidas muy concretas: bajar las persianas en las horas centrales del día (sobre todo entre las 11:00 y las 20:00) o mantener el aire acondicionado a una temperatura estable, alrededor de los 26 ºC. Es decir, combinar el aislamiento pasivo en las horas centrales con la temperatura eficiente evita sustos en la factura eléctrica.
Pero ¿cuál de las dos funciona mejor? La realidad es que no existe un único gesto milagroso. Los organismos especializados en consumo energético señalan que el mayor ahorro llega al combinar varias medidas pasivas y activas. Es decir, evitar que la vivienda acumule calor y utilizar el aire acondicionado de forma eficiente cuando sea necesario.
Según las recomendaciones del IDAE, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, una temperatura de referencia adecuada para el aire acondicionado en verano se sitúa en torno a los 26 ºC. Cada grado que se reduce el termostato puede aumentar notablemente el consumo del equipo, por lo que mantener temperaturas demasiado bajas puede tener un impacto directo en la factura.
Las persianas bajadas pueden evitar que la casa acumule calor
El primer paso para ahorrar empieza antes de encender el aire acondicionado. Durante las horas de mayor radiación solar, especialmente entre el mediodía y la tarde, las ventanas pueden convertirse en uno de los principales puntos de entrada del calor.
Por eso, bajar las persianas bastante antes del mediodía, mejor a primera hora de la mañana, sobre las 8:00 o 9:00 horas, cerrar toldos si existen y limitar la entrada directa del sol puede reducir la temperatura interior de la vivienda. Esta medida no consume electricidad y permite que el aparato de aire acondicionado tenga que trabajar menos tiempo para alcanzar una sensación térmica confortable.
La orientación de la vivienda, el aislamiento, el tamaño de las ventanas y los materiales de construcción influyen mucho en el resultado. Una casa bien protegida frente al calor necesitará menos refrigeración que otra que recibe sol directo durante muchas horas.
Además, la ventilación también juega un papel importante. Abrir las ventanas durante las primeras horas de la mañana o por la noche, cuando las temperaturas exteriores son más bajas, ayuda a renovar el aire sin recurrir siempre a sistemas eléctricos.
Aire acondicionado a 26 ºC: el equilibrio entre confort y consumo
El segundo elemento del experimento es el aire acondicionado. Aunque algunas personas bajan el termostato hasta temperaturas muy inferiores para enfriar antes la vivienda, los expertos recuerdan que esta práctica no consigue necesariamente un enfriamiento más eficiente y sí aumenta el gasto energético.
Mantener el aire acondicionado a 26 ºC y utilizar funciones como el modo ahorro o la programación horaria puede ayudar a controlar el consumo. También es recomendable realizar un mantenimiento adecuado del aparato, limpiar los filtros y evitar dejarlo funcionando cuando la vivienda está vacía.
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La conclusión es que persianas y aire acondicionado no son medidas enfrentadas, sino complementarias. Bajar las persianas en las horas de más calor reduce la carga térmica y permite que el aire acondicionado necesite menos esfuerzo. Ajustar la temperatura del aparato evita consumos innecesarios.
De cara a la factura de agosto, el ahorro no depende de un único truco viral, sino de pequeños hábitos acumulados cada día. La combinación de protección solar, ventilación inteligente y un uso eficiente de la climatización es la estrategia que recomiendan los organismos especializados para afrontar el verano con más confort y menos gasto.