Cómo las temperaturas extremas te hacen perder dinero con el combustible de tu coche sin que te des cuenta

Los mecánicos y expertos en automóviles coinciden en que el clima extremo altera la química del gasoil y la gasolina

La gasolina contiene hidrocarburos ligeros que poseen un punto de ebullición bajoMarc Pell

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Dejar el vehículo expuesto a temperaturas extremas no es solo un castigo para la carrocería: supone una pérdida económica medible en el propio depósito. Según análisis de la ingeniería automotriz, cuando el automóvil permanece inmóvil bajo temperaturas extremas, la gasolina experimenta transformaciones físicas y químicas irreversibles. Estos cambios alteran la volatilidad del fluido, disminuyen su rendimiento energético y pueden provocar obstrucciones graves en la bomba de combustible y el sistema de inyección de los motores modernos.

El calor extremo y la degradación por evaporación u oxidación

El principal riesgo al que se enfrenta la gasolina durante episodios prolongados de altas temperaturas es la evaporación acelerada de sus componentes más volátiles. La gasolina contiene hidrocarburos ligeros —como el butano y el pentano— que poseen un punto de ebullición bajo y son fundamentales para garantizar un encendido rápido y eficiente. 

Cuando la temperatura ambiental supera los 30 o 35 grados Celsius de manera constante, el calor dentro del tanque aumenta significativamente la presión de vapor, provocando la pérdida paulatina de estos elementos indispensables. Como consecuencia directa de esta evaporación, se produce una reducción notable en el índice de octanaje del combustible. 

Un octanaje inferior al recomendado por los fabricantes de automóviles puede desencadenar el fenómeno conocido como detonación prematura o picado de bielas, un problema que afecta al ritmo de combustión del motor y puede dañar los pistones. A este proceso de evaporación se suma la oxidación química. 

Al entrar en contacto prolongado con el oxígeno presente en la parte superior del depósito, los hidrocarburos reaccionan formando peróxidos, ácidos orgánicos y compuestos gomosos. Estos sedimentos oscuros y pegajosos, conocidos técnicamente como barnices, precipitan hacia el fondo del depósito y circulan por los conductos hasta obstruir los inyectores, debilitar el flujo de la bomba de combustible y deteriorar los filtros de carburante.

El frío intenso, la condensación de humedad y la separación de fases

A diferencia del calor, las temperaturas bajo cero no evaporan el combustible, sino que generan condensación de agua en las paredes internas del depósito si este no está lleno. 

Las gasolinas actuales contienen etanol, un compuesto que absorbe esa humedad hasta provocar lo que se conoce como separación de fases: el agua y el etanol se van al fondo del tanque, mientras que la gasolina empobrecida queda arriba. 

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Al arrancar, la bomba succiona directamente esta mezcla incombustible, provocando tirones, fallos de encendido o averías en el sistema de inyección.