Cronistas hispalenses lo recuerdan: "La plaza más famosa de Sevilla cambió de nombre 7 veces"

Frente al Ayuntamiento de Sevilla, esta plaza refleja en su historial de nombres la inestabilidad institucional y los giros ideológicos y de gobernanza de España durante los siglos XIX y XX

La actual Plaza Nueva de Sevilla. Ha sufrido cambios, también de nombre, en los últimos siglos.JagePx

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Historiadores y cronistas coinciden en que hablar de la Plaza Nueva de Sevilla, el punto de la ciudad andaluza donde la política borraba la historia a golpe de decreto, es el reflejo de las convulsiones de la España contemporánea. Concebida tras la desamortización del antiguo Convento de San Francisco, la plaza del Ayuntamiento se convirtió en el lienzo favorito de los gobiernos de turno, mutando su nombre oficial siete veces a medida que alternaban monarquías, revoluciones y repúblicas.

Sí, el corazón político e institucional del centro de Sevilla alberga un espacio que ha funcionado como termómetro de las convulsiones de nuestra historia reciente. Las alternancias entre la monarquía borbónica, episodios revolucionarios, periodos republicanos y regímenes conservadores dejaron su huella directa en los rótulos de esta plaza, convirtiéndola en un caso paradigmático del uso del espacio público como reflejo del poder de turno.

Del reinado de Isabel II a la Primera República

El origen del enclave se remonta al derribo del antiguo Convento de San Francisco tras los procesos de desamortización. En 1857, tras culminarse las obras de urbanización promovidas por el Ayuntamiento de Sevilla, el trazado fue bautizado oficialmente como Plaza de la Infanta Isabel, en honor a la primogénita de la reina Isabel II. 

Esta nominación dinástica perduró hasta el estallido de la Revolución de 1868 («La Gloriosa»), momento en el que el nuevo gobierno revolucionario eliminó la simbología monárquica y renombró el espacio como Plaza de la Libertad. La convulsión institucional de la década de 1870 intensificó los cambios en el nomenclátor municipal. 

Con el advenimiento de la Primera República Española en febrero de 1873, la plaza pasó a llamarse Plaza de la República. Apenas unos meses después, respondiendo a la reestructuración del Estado y al auge del modelo federalista impulsado por las Cortes, el pleno municipal modificó nuevamente la rotulación para oficializar el título de Plaza de la República Federal

De la Restauración a la consolidación del nombre popular

La reinstauración de la dinastía borbónica a principios de 1875 supuso un nuevo giro en el callejero hispalense. Las autoridades locales abolieron las referencias republicanas y denominaron al espacio Plaza de San Fernando, en alusión a Fernando III el Santo, patrón de la ciudad y rey que conquistó Sevilla en 1248. 

Este nombre se mantuvo vigente durante más de cinco décadas, periodo en el que se erigió el monumento ecuestre al monarca que aún preside el centro de la plaza. La proclamación de la Segunda República en abril de 1931 provocó la sexta modificación, al rebautizarse el enclave como Plaza de la República. Tras el golpe de Estado de julio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil, el bando sublevado restituyó el nombre de Plaza de San Fernando. 

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A pesar del baile de rótulos oficializado por los diferentes consistorios a lo largo de un siglo, la ciudadanía sevillana mantuvo de forma ininterrumpida el uso del término cotidiano "Plaza Nueva". Tras la llegada de la democracia, el Ayuntamiento de Sevilla oficializó la denominación popular, cerrando un ciclo de cambios que permanece en los archivos del archivo municipal como testimonio de la historia de la ciudad.