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El famoso barrio del centro de Sevilla que creció oliendo a sangre: por qué surgió junto a la Puerta de la Carne

Sangre y ganado: las raíces olvidadas de San Bernardo en el corazón de Sevilla. Fue su histórico matadero el que cambió el rumbo del distrito Nervión a finales de la Edad Media

Iglesia de San Bernando en Sevilla

Iglesia de San Bernando en Sevillagoogle maps

Antonio Bret
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El barrio de San Bernardo, hoy integrado en el distrito Nervión de Sevilla, tiene un pasado mucho más ligado a la actividad ganadera y al sacrificio de animales de lo que puede sugerir su actual aspecto. Un análisis ,del arqueólogo Álvaro Jiménez Sancho, documenta el impacto del matadero de 1489 en la expansión de este barrio. Su historia está estrechamente relacionada a la instalación cárnica que favoreció el desarrollo del arrabal al otro lado del arroyo Tagarete y que terminó convirtiendo la zona, en uno de los lugares vinculados a los primeros pasos de la tauromaquia sevillana. Así lo recoge el arqueólogo Álvaro Jiménez Sancho, en un estudio publicado por la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en 2024.

El matadero que cambió San Bernardo

La relación entre este espacio de Sevilla y la carne se remonta, al menos, al siglo XV. La Puerta de la Carne, situada junto a las murallas de la ciudad, ya aparece documentada con ese nombre en 1426, mientras que el matadero se instaló en sus proximidades en 1489. La ubicación respondía a una razón práctica: era el punto por el que llegaba el ganado destinado al abastecimiento de la ciudad.

El matadero no estaba exactamente dentro del núcleo de San Bernardo, sino en el entorno exterior de la Puerta de la Carne. Entre ambos espacios se encontraba el arroyo Tagarete, que durante siglos marcó una separación física entre el arrabal y el resto de Sevilla. Sin embargo, la construcción del matadero potenció el paso hacia esta zona y favoreció el desarrollo de San Bernardo, según la investigación arqueológica de Jiménez Sancho.

La documentación histórica también deja constancia de esta conexión. Un estudio publicado en Archivo Hispalense reproduce una referencia de 1587 en la que la Puerta de la Carne aparece descrita como el acceso que comunicaba con el matadero y con el arrabal de San Bernardo.

Esta actividad contribuyó además a crear una identidad particular alrededor del barrio. El propio estudio de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras señala que San Bernardo ha quedado asociado en el imaginario colectivo con los orígenes de la tauromaquia precisamente por la construcción del matadero a finales del siglo XV.

De arrabal junto al Tagarete a barrio histórico

La historia de San Bernardo, sin embargo, es más compleja que la tradicional explicación que sitúa su nacimiento en tiempos de Fernando III. La investigación arqueológica más reciente cuestiona que pueda demostrarse una fundación del barrio directamente vinculada al campamento del rey durante la conquista de Sevilla. Según Jiménez Sancho, los datos que permiten reconstruir con mayor seguridad la génesis del arrabal proceden sobre todo de documentación del siglo XV.

El barrio se desarrolló como un pequeño núcleo al otro lado del Tagarete, rodeado durante siglos por huertas y terrenos abiertos. Al norte quedó delimitado progresivamente por la Real Fábrica de Artillería, cuya historia comenzó hacia 1565 como una iniciativa privada de la familia Morel y que posteriormente se convirtió en una instalación de titularidad estatal.

Con el paso de los siglos, San Bernardo fue consolidando su propio caserío. La investigación publicada en 2024 señala que los edificios residenciales que terminaron definiendo el parcelario actual se documentan especialmente a partir del siglo XVIII.

El matadero desapareció hace décadas, pero aquella actividad dejó una huella profunda en la memoria del barrio. La Puerta de la Carne, el Tagarete, el antiguo matadero y la tradición taurina forman parte de una misma historia urbana: la de un arrabal que creció en uno de los márgenes de Sevilla y cuya identidad quedó marcada, literalmente, por la actividad que se desarrollaba a sus puertas.

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