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La caldera lleva meses parada: qué revisar antes de encenderla por primera vez

El gesto que muchos pasan por alto puede marcar la diferencia cuando llega el momento de volver a ponerla en marcha

Es esencial anticiparse al frío e ir revisando ya la caldera

Es esencial anticiparse al frío e ir revisando ya la calderaPxHere

Antonio Bret
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Cuando una caldera ha permanecido apagada durante meses, conviene hacer varias comprobaciones antes de activar la calefacción. El usuario puede realizar algunas verificaciones visuales, pero cualquier intervención en el aparato de gas, el quemador, la combustión o la salida de humos debe quedar en manos de una empresa habilitada. 

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) obliga a mantener y utilizar las instalaciones térmicas de acuerdo con las instrucciones del fabricante y con el programa de mantenimiento preventivo aplicable. 

Presión, radiadores y termostato

Con la caldera apagada y los radiadores fríos, revisa el manómetro. La presión adecuada depende del modelo, por lo que debe consultarse el manual de uso. En muchas calderas domésticas se sitúa aproximadamente entre 1 y 1,5 bares, pero esa cifra no sustituye a la indicación concreta del fabricante.

Si la presión está por debajo del nivel recomendado, puede ser necesario abrir lentamente la llave de llenado hasta recuperarlo. Hazlo solo siguiendo las instrucciones del aparato, cierra después la llave y comprueba que no hay fugas. Si la presión vuelve a bajar, aparecen manchas de humedad o el manómetro sube demasiado, apaga la caldera y solicita asistencia técnica.

También puedes purgar los radiadores si escuchas ruidos de aire o notas que calientan de forma irregular. Con el circuito frío, abre ligeramente el purgador hasta que deje de salir aire y aparezca agua; entonces vuelve a cerrarlo sin forzarlo. Después, revisa otra vez la presión. Comprueba además que las llaves de los radiadores estén abiertas, que el termostato tenga pilas y que esté configurado en modo calefacción.

La limpieza exterior debe hacerse con la caldera apagada y sin desmontar la carcasa. No tapes las rejillas de ventilación ni coloques objetos sobre el aparato.

Gas, humos y mantenimiento

Antes de encender una caldera de gas, revisa visualmente las tuberías y conexiones accesibles y asegúrate de que la salida de humos no está obstruida por suciedad, hojas, nidos u otros objetos. No desmontes el conducto ni manipules el quemador. La normativa considera la puesta en marcha de un aparato de gas un conjunto de operaciones que debe verificar que funciona con el combustible, la presión y los parámetros de combustión previstos por el fabricante. 

Si hueles a gas, cierra la llave general únicamente si puedes hacerlo con seguridad, abre puertas y ventanas, no enciendas llamas ni accione interruptores eléctricos y abandona la vivienda para llamar al servicio de urgencias de la distribuidora. No intentes localizar la fuga por tu cuenta.

Si la caldera muestra un código de error, pierde agua, se apaga repetidamente, produce ruidos extraños o no enciende después de varios intentos, mantenla apagada y contacta con un profesional. Tampoco debe utilizarse si hay dudas sobre la evacuación de humos o la ventilación.

En viviendas, el RITE fija para las calderas murales de gas de hasta 70 kW una periodicidad mínima de mantenimiento preventivo de dos años, salvo que el manual del fabricante establezca una frecuencia más exigente. Esta obligación es distinta de la inspección periódica de la instalación receptora de gas, que con carácter general se realiza cada cinco años y puede estar sujeta a particularidades autonómicas.

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