Así puedes reforzar las defensas de tus hijos en la vuelta al cole: sueño, alimentación y vitamina D

La vitamina D es importante, pero los pediatras advierten de que los suplementos no deben darse a los niños sin una indicación profesional para aumentar las defensas

Conviene prestar atención a la vitamina D, aunque no todos los menores necesitan tomar suplementosPublic Domain Pictures

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La vuelta al colegio es un buen momento para recuperar los hábitos saludables que suelen relajarse durante las vacaciones. Además, conviene empezar a reforzar el sistema inmunitario ante los virus y enfermedades típicas del otoño e invierno. Por ello, los pediatras advierten sobre el peligro de los suplementos milagro y recuerdan las claves naturales para reforzar el sistema inmunitario. Dormir las horas necesarias, mantener una alimentación variada, hacer ejercicio y revisar el calendario de vacunación son medidas que ayudan a cuidar el sistema inmunitario de los niños. También conviene prestar atención a la vitamina D, aunque no todos los menores necesitan tomar suplementos. 

La Asociación Española de Pediatría recomienda aprovechar el inicio del curso para establecer rutinas que se mantengan durante todo el año. No se trata de buscar productos milagro ni de llenar la despensa de vitaminas, sino de recuperar horarios y ofrecer a los niños una alimentación equilibrada.

El sueño y la alimentación, fundamentales

Los niños en edad escolar deben dormir entre 9 y 11 horas diarias, según la AEP. Un descanso adecuado favorece el aprendizaje, la asimilación de experiencias y el crecimiento. Además, ayuda a que los menores afronten la jornada escolar con más energía y concentración.

Para facilitar la adaptación, es aconsejable adelantar de forma progresiva la hora de acostarse y mantener horarios parecidos durante los días lectivos y los fines de semana. También resulta útil limitar las pantallas antes de dormir y crear una rutina tranquila, con luz tenue y actividades relajadas.

La alimentación es el segundo gran pilar. El desayuno debe formar parte de la rutina diaria y puede incluir un lácteo, cereales y una pieza de fruta. La AEP señala que esta comida debería cubrir alrededor del 25% de las necesidades calóricas diarias. En el recreo o la merienda, la fruta entera es preferible al zumo, mientras que conviene reservar la bollería industrial y otros productos muy azucarados para ocasiones puntuales.

También es importante revisar el menú del comedor escolar para completar en casa las comidas del día. Las verduras, las legumbres, los cereales integrales, el pescado, los huevos y los frutos secos, siempre adaptados a la edad y sin riesgo de atragantamiento, aportan nutrientes necesarios para el desarrollo.

Vitamina D, ejercicio y vacunas

La vitamina D participa en la salud de los huesos y también interviene en el funcionamiento del sistema inmunitario. Puede obtenerse mediante algunos alimentos, como el pescado azul, los huevos y los productos enriquecidos. La exposición solar debe ser siempre prudente y adaptada a la edad, evitando quemaduras y siguiendo las recomendaciones de protección.

La mayoría de los niños sanos que siguen una dieta variada no necesitan multivitamínicos. La Academia Americana de Pediatría recomienda 400 unidades internacionales diarias de vitamina D para los bebés menores de un año y 600 para los niños mayores, pero la necesidad de suplementación debe valorarla el pediatra según la edad, la dieta y el estado de salud. Las dosis elevadas pueden resultar perjudiciales.

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La actividad física también cuenta. La AEP aconseja al menos una hora diaria de ejercicio moderado o intenso, mediante juegos, paseos, deporte o actividades al aire libre. Por último, las familias deben comprobar que las vacunas están al día. El Ministerio de Sanidad recuerda que el calendario común de vacunación se organiza según la edad y que su aplicación corresponde a las comunidades autónomas. Estos hábitos no garantizan que los niños no enfermen, pero sí ofrecen una base sólida para afrontar el curso escolar.