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Viva Suecia convierte el Jardín de las Delicias en el karaoke de Madrid

Los murcianos pusieron el broche a dos jornadas de guitarras y canalleo fino con miles de voces acompañándoles, después de un sábado en el que Taburete calentó el terreno antes del gran desembarco final

Viva Suecia, en el Festival Jardín de las Delicias 2026

Viva Suecia, en el Festival Jardín de las Delicias 2026

Sandra Sánchez
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Algo deben echarle al agua en Murcia. M Clan abrió el camino, después llegaron Viva Suecia y ahora Arde Bogotá anda poniendo patas arriba pabellones y festivales. A este paso, los que vamos a necesitar un trasvase desde allí somos nosotros. Pero de talento rockero.

El último llegó este sábado a Cantarranas. Viva Suecia tenía reservado el papel de gran plato fuerte de la segunda jornada del Jardín de las Delicias y respondió convirtiendo el recinto de la Complutense en lo más parecido a un karaoke gigantesco. De los buenos, eso sí. Sin señor con micrófono inalámbrico cantando "Mi gran noche".

El día había empezado mucho antes. Serko abrió el escenario principal y por allí fueron desfilando Mafalda Cardenal, Inazio y Marlon mientras el Jardín volvía a llenarse de ese público que constituye ya parte de su personalidad: menos pulsera festivalera de supervivencia y más ganas de acabar el verano en Madrid como Dios manda.

A las 20:45 llegó Taburete. Jugaban en casa y se notó. La banda madrileña tenía además una misión bastante concreta: recoger una tarde que ya venía caliente y entregársela dos horas después a los grandes protagonistas de la noche. Energía, canciones reconocibles y un público perfectamente dispuesto a colaborar hicieron el resto. Pero a las 22:45 aquello cambió de dueño.

Viva Suecia salió a por el Jardín y el Jardín respondió cantando. Su actuación fue enérgica, intensa y emocional y la gente se puso a cantar. Pocas imágenes explican mejor lo sucedido: cuando una banda consigue que miles de personas hagan suyo el repertorio, el concierto deja de ser únicamente suyo.

Después todavía quedaba Dorian para prolongar la despedida hasta la madrugada. Pero la sensación de final ya estaba servida. Viva Suecia había puesto el broche musical a dos días en los que el Jardín volvió a demostrar que ha encontrado una personalidad propia dentro del saturadísimo calendario madrileño.

El viernes, mientras Shakira inauguraba su Macondo al otro lado de la capital, la organización había lanzado por megafonía una declaración de intenciones: "Somos la competencia de Shakira, que se note a qué hemos venido". Se notó. Y Murcia puso de su parte. Ahora, por favor, que alguien abra el trasvase.

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