Los dos romances que nacieron en los rodajes de Gonzalo Suárez: de Ana Belén y Víctor Manuel a Hugh Grant y Elizabeth Hurley
Gonzalo Suárez, uno de los directores más singulares del cine español y ganador de dos premios Goya, ha fallecido a los 91 años en Madrid. Tras una carrera marcada por la literatura, la vanguardia y películas como ‘Remando al viento’ o ‘Epílogo’, deja también una curiosa historia de romances surgidos durante sus rodajes: de Ana Belén y Víctor Manuel a Hugh Grant y Elizabeth Hurley.

Hught Grant y Elizabeth Harley en 'Remando al viento' de Gonzalo Suárez.
El cine español despide a uno de sus nombres más singulares. Gonzalo Suárez ha fallecido este martes 29 de septiembre en su domicilio de Madrid a los 91 años. El director, escritor y periodista, ganador de dos premios Goya, deja tras de sí una extensa trayectoria vinculada a la literatura y al cine de vanguardia.
Suárez recibió en 1988 el Goya al mejor director por Remando al viento, película protagonizada por Hugh Grant y basada en la historia de Mary Shelley y la creación de Frankenstein. En 2026 fue distinguido además con el Goya de Honor, concedido en reconocimiento a toda su carrera.
Nacido en Oviedo en 1934, Suárez comenzó su trayectoria profesional en el periodismo y la literatura bajo el seudónimo de Martin Girard. A lo largo de su carrera publicó cerca de una treintena de libros, entre los que se encuentran La reina roja, El asesino triste y El cementerio azul.
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Su nombre también quedó estrechamente ligado a la Escuela de Barcelona, movimiento cinematográfico surgido en los años sesenta que apostó por una mirada más experimental y vanguardista frente a las convenciones del cine comercial de la época franquista. Desde esa posición, Suárez desarrolló una filmografía marcada por la imaginación, la literatura y una particular forma de entender el lenguaje cinematográfico.
Con motivo de la entrega del Goya de Honor 2026, el cineasta reivindicó la vigencia del séptimo arte y dejó una de las frases más recordadas de su intervención: “Estoy absolutamente orgulloso de comprobar que el cine ha sobrevivido a las redes y a las cavernas. Pero me veo obligado a reconocer que en este momento, el bisonte soy yo”.
Amor en rodajes
Una de las características del cine de Gonzalo Suárez son sus cuidados repartos. Prácticamente la pléyade completa de estrellas del cine español. De Teresa Gimpera a Javier Bardem. Además, en dos ocasiones sus trabajos estuvieron bajo la óptica de la prensa del corazón porque durante sus rodajes surgieron romances que hicieron correr ríos de tinta e intentaron tener su reflejo en las taquillas.

Ana Belén y Víctor Manuel.
Rodando Morbo en 1971 surgió el amor entre Ana Belén y Víctor Manuel. El cantante y la actriz forman, más de medio siglo después, una de las parejas más estables del cine español. Irónicamente, en ella interpretaban a una pareja de recién casados que viven una situación inquietante cuando deciden hacer acampada. La cinta, estrenada en el Festival de San Sebastián, estuvo rodeada de interés periodístico por la joven pareja desde el momento de su estreno.
María Pilar Cuesta (Ana Belén) tenía veinte años y, aunque había iniciado su trayectoria a los 13 como niña prodigio, se había convertido en una actriz de teatro y volvía a la pantalla convertida en una de las jóvenes promesas del nuevo cine español que se estaba realizando en los últimos años de la dictadura. Víctor Manuel San José, por su parte, era uno de los cantautores de moda. Los productores vieron en la pareja un buen tirón para la taquilla y ellos acabaron enamorándose.
Esto les puso también bajo el punto de mira de los fotógrafos. Desde el primer momento hubo rumores de boda. Querían vivir juntos, pero las convenciones de la época se lo ponían difícil. Por ello, decidieron casarse civilmente, algo imposible en España. Sin embargo, descartaron la boda en tierra gala porque la legislación del país vecino obligaba a vivir unos meses previos en el país. Algo complicado para ellos debido a sus contratos profesionales.
Por consejo de unos amigos se decidieron por Gibraltar como lugar para casarse. Y así lo hicieron el 13 de junio de 1972, entre insistentes rumores en la prensa del corazón. Se dieron el sí quiero ante un retrato de Isabel II, pero no fue fácil.
La pareja tardó un tiempo en confirmar que se había casado. De hecho, en su viaje de novios eran perseguidos por los paparazzi, que pensaban que se iban a casar y realmente ya lo habían hecho.
La pareja luego rodó con el mismo director un extraño musical llamado Al diablo con amor, rodado en la Asturias natal de Víctor Manuel. La pareja fue, además, productora del filme, que resultó un fiasco económico. Un negocio junto con el director que los alejó durante unos años.
No sería la única pareja en enamorarse rodando a las órdenes de Gonzalo Suárez. Elizabeth Hurley y Hugh Grant se conocieron a finales de los años 80, durante el rodaje de Remando al viento, dirigida por Gonzalo Suárez. La película, rodada en España y protagonizada por Hugh Grant, Lizzy McInnerny y un joven elenco británico, fue el escenario en el que comenzó una relación que acabaría prolongándose durante más de una década. Entre rodaje y rodaje nació la complicidad entre Hurley y Grant, dos actores que todavía estaban dando sus primeros pasos hacia la fama internacional. Lo que empezó entre cámaras y paisajes españoles terminó convirtiéndose en uno de los romances más conocidos del cine británico.
Durante los siguientes trece años, Hurley y Grant formaron una pareja inseparable y muy seguida por la prensa. Grant alcanzó el estrellato con Cuatro bodas y un funeral, mientras Hurley se convirtió también en una figura habitual de la prensa y la moda. La relación atravesó momentos especialmente difíciles, pero ambos mantuvieron un vínculo afectivo que sobrevivió a la ruptura en el año 2000. Con el tiempo, lejos de convertirse en enemigos, conservaron una estrecha amistad.
Charo López, su gran musa
Gonzalo Suárez siempre se jactó de conseguir que las estrellas se relajaran con él e hicieran papeles insospechados para ellas. Y no exageraba. Carmen Sevilla accedió a desnudarse para él en dos cintas consecutivas: La loba y la paloma y Beatriz, sobre un relato de Valle-Inclán.
Ya en los 90, María de Medeiros pasó de rodar con Tarantino a ponerse a las órdenes de Suárez en El detective y la muerte.

Charo López en 'Ditirambo'.
Aunque, si hubo una constante en su carrera, esa fue Charo López. Se conocieron en 1967, cuando ella lo visitó en Barcelona acompañando a su entonces marido, el crítico de cine Jesús García de Dueñas. A partir de ese momento, surgió una simbiosis entre ellos. López descubrió su vocación como actriz y estableció una relación director-musa con el asturiano que se alargó durante más de tres décadas y siete películas.
Posiblemente, su película juntos más exitosa fue Epílogo (1984), premiada en el Festival de Cannes, donde Charo se repartía los amores de José Sacristán y Francisco Rabal. En 1991, la crítica alabó el trabajo de López en Don Juan en los infiernos, una reinterpretación del clásico de Zorrilla con Fernando Guillén.
También uniría Suárez a Carmen Maura y Marisa Paredes en La reina anónima y consiguió un alabado trabajo de Bárbara Goenaga en Oviedo Express.