ENTREVISTA
Olga María Ramos, asesora de cuplés para Penélope Cruz en 'La bola negra': "Con ella hay un nuevo resurgir del género"
La oscarizada se mete en el universo del cuplé con La bola negra, y Olga María Ramos conoce ese mundo como pocas. La artista habla de su participación en la película, del legado de su madre, Olga Ramos, y de cómo el cine puede conseguir que un género que parecía olvidado vuelva a estar de moda.

Olga María Ramos con Guitarradelafuente durante el rodaje de 'La bola negra'.
El estreno de La bola negra, de Javier Ambrossi y Javier Calvo, ha puesto sobre la mesa muchos temas que se tratan en la película: la Guerra Civil, Lorca, la memoria afectiva y, en lo narrativo, son muchos los elementos que han conseguido llamar la atención. Uno de ellos es la vuelta de un género único músico-teatral: el cuplé.
Desde mucho antes del estreno se habló largo y tendido del papel de Penélope Cruz como Nené Romero, epítome de todas las grandes intérpretes del género estrella en la vida cultural española en las décadas de los 20 y los 30. Para la preparación del trabajo, Penélope ha contado con la asesoría de la mayor experta en el género, Olga María Ramos, con la que ha hablado ESdiario.

Olga María Ramos.
Olga María es hija de la mítica Olga Ramos, el gran nombre señero del cuplé en nuestro país. Una llanera solitaria que, en tiempos en los que pintaban en bastos para el género, se mantuvo casi como una reserva de los apaches en la noche madrileña, pero sustituyendo el tocado de plumas por los marabús y los abanicos. Y, claro, la dosis justa de picardía y distancia para mantener viva la llama de un estilo.
Una antorcha que sujetó durante años precisamente con Olga María, que hoy, desde hace tiempo, vuela sola y ha sido la gran defensora y rescatadora del cuplé. Olga María ahora vive un momento dulce gracias a la repercusión de la cinta de Los Javis. Se define a sí misma como cupletóloga y realmente lo es. Sus actuaciones son conferencias cantadas donde se combina la erudición sobre la historia del género con el talento para interpretar sus piezas más célebres. En otro país, su trabajo se premiaría institucionalmente.

Olga María Ramos y Penélope Cruz se abrazan durante el rodaje.
Mientras eso llega, está dispuesta a aprovechar el foco que los directores han puesto sobre un género que, a través de su éxito, puede llegar a las nuevas generaciones. Olga María Ramos no para y tiene varios proyectos editoriales y sigue, claro, en la brecha del escenario. Su próxima actuación: el día 11 de octubre en la mítica sala madrileña Galileo Galilei.
¿Cómo se pusieron en contacto contigo Los Javis para que participaras en La bola negra?
Es un lujo que pensaran en mí. La verdad es que fue Penélope Cruz. Ella se tiró todo el verano de 2025 viendo a cupletistas en YouTube y llegó a mi madre y, claro, le pareció la mejor. Le gustó la picardía y la veracidad que mi madre le ponía al cuplé. A ellos les vino bien toda la información que les aporté. Cuando estuvieron en el museo de mi madre con mi pianista, ellos se empaparon de todo. Le hice una de mis «conferencias cantadas». No solo los cuplés, toda la información de la época, de las artistas... Cuidan mucho lo que hacen y se rodean de los mejores. Por eso, aparecer acreditada como «asesora» de cuplés es para mí un regalo, un reconocimiento a toda una vida reivindicando el género. Hay mucho trabajo y mucha verdad detrás. Y belleza. Por eso digo a todo el mundo que vayan a ver la película sin prejuicios de ninguna clase.

Olga María Ramos con Los Javis en el museo de Olga Ramos.
¿Cómo fue el trabajo de coaching con Penélope Cruz? La crítica ha resaltado su trabajo como de lo mejor de la película.
Es una gran trabajadora y tiene un talento enorme. Se nutrió de lo que veía y le conté, pero luego le ha dado su propio estilo. En la fiesta de final de rodaje, actué y ella estaba sentada con Almodóvar y le dije lo que de verdad pensaba. Que no había copiado, sino que había creado algo en base a lo aprendido y es completamente cierto. Me dio un abrazo porque desde el principio quiso construir desde la humildad y eso solo lo hace la gente verdaderamente grande, con talanto.
Te voy a decir una cosa. Si hacemos una cronología del cuplé, en los años 20 y 30 se vivió su plenitud, con mujeres como La Fornarina o Raquel Meller. Hubo una segunda resurrección en los años 50, con Lilian de Celis (que hoy sigue en activo) con el programa de la SER Aquellos tiempos del cuplé, que luego llevó al cine. Y en esa misma época Sara Montiel arrasa con El último cuplé. Reinterpreta la forma de cómo se cantaba el género. La tercera resurrección fue con mi madre, Olga Ramos, cuando desde 1968 mantuvo viva la llama desde el local Las Noches del Cuplé durante 22 años. Y ahora, fíjate, creo que con Penélope Cruz y La bola negra llega la cuarta resurreción.
"Madrid está sordo de su propia música"
¿Qué crees que supondrá para el cuplé La bola negra?
Pues espero que un impulso para el género. Ojalá Madrid se reconcilie con este género, que es el rey de la música ligera, pero Madrid está sordo de su propia música. Es muy difícil hoy poder escuchar cuplé o chotis salvo en las verbenas.
Ahora, con la película, sí noto un resurgir. Hacía años que no se hablaba del cuplé y ha vuelto a tener interés. En mi página web tengo muchísimos mensajes. Se ha vuelto a escribir de mi madre, Olga Ramos. Creo que lo que la gente no conoce no puede interesar. En las conferencias cantadas que hago lo veo. Por eso es tan importante lo que está pasando con la película.

Olga María Ramos vistiéndose durante el rodaje de 'La bola negra'.
En la película, Penélope interpreta Las tardes del Ritz y Batallón de modistillas. ¿Tenías claro qué canciones escoger?
Eran las apropiadas. Batallón de modistillas, en un contexto bélico, era la más adecuada. Y con Las tardes del Ritz es que era importante, por su creador, Edmond de Bries, el primer transformista. Un pionero. También por su autor, Álvaro Retana, que fue tan rompedor y tan avanzado.
En el caso de las Ramos, el cine no ha sido frecuente. ¿La bola negra rompe la racha?
Mira, cuando acabó la Guerra Civil, mi madre hizo una película de tonadillera. Se llamaba Leyenda rota y la hizo junto a Maruchi Fresno y Juan de Orduña, cosas de la vida, el que luego dirigiría El último cuplé. La verdad es que la crítica alabó su interpretación y quisieron hacerle un contrato muy largo, pero en la reunión, en un hotel, se presentó mi abuelo, que era militar, y la cosa no llegó a buen puerto. Hoy esta película está perdida. La copia se quemó en un incendio, pero ojalá alguien lea esta entrevista y sepa si hay otra copia por ahí.
Luego hizo en México Pum, que era la vida de Esperanza Iris, y aquí no se ha visto, pero allí sí que tuvo mucho éxito. Ahora, cuando la gente recupera algunos números musicales por internet, por YouTube, le encantan.
En mi caso, me ha pillado una época en la que yo he sido la resistencia del género, pero el futuor está abierto. Me encantaría que Penélope, por ejemplo, hiciera todo un musical sobre el cuplé. Defener el legado de este género es una herencia que llevo con todo el orgullo del mundo.