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Boticaria García, sobre las latas abiertas en la nevera: "No taparlo con un platito"

Boticaria García pone el foco en una costumbre cotidiana al guardar las latas abiertas en la nevera y explica qué conviene tener en cuenta para conservar su contenido

Boticaria García explica qué conviene tener en cuenta al conservar las latas abiertas en la nevera.

Boticaria García explica qué conviene tener en cuenta al conservar las latas abiertas en la nevera.@boticariagarcia

Patricia de la Torre
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Abres una lata de sardinas para cenar, utilizas parte del contenido y guardas el resto en la nevera. Quizá colocas un plato encima o dejas la tapa original apoyada sobre el envase. Es un gesto cotidiano que Boticaria García ha aprovechado para hablar de conservación de alimentos: una vez abierta, esa conserva necesita unos cuidados distintos a los que permitían mantenerla durante meses en la despensa.

En un vídeo de Boticaria García sobre cómo conservar las latas abiertas, la divulgadora aconseja trasladar las sobras a un recipiente apto para alimentos, cerrarlo y meterlo en el frigorífico. Su mensaje invita a revisar tanto el envase como el tiempo que dejamos pasar antes de terminar su contenido.

Boticaria García explica qué cambia al abrir una lata de conservas

Mientras permanece cerrada y en buenas condiciones, una conserva comercial estable a temperatura ambiente cuenta con la protección del tratamiento aplicado durante su elaboración y del cierre del envase. Abrirla rompe esa barrera y expone el contenido al aire y a la manipulación.

Boticaria utiliza la imagen de un "búnker" para describir la protección de la lata cerrada. Tras abrirla, el contacto con el oxígeno puede favorecer cambios en el sabor y la calidad del alimento. A partir de ese momento, entran en juego los utensilios que utilizamos, la temperatura de conservación y los días que transcurren hasta consumirlo.

Latas abiertas en la nevera: qué aporta pasarlas a un táper

"No taparlo con un platito", señala Boticaria García en el vídeo. Su alternativa consiste en trasladar el contenido a un recipiente con tapa que permita guardarlo bien protegido.

Conviene precisar el alcance del consejo. El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria de Estados Unidos, FSIS, considera seguro refrigerar las porciones sobrantes dentro de la propia lata. Recomienda transferirlas a un recipiente de vidrio o plástico para preservar mejor su calidad y sabor. Por tanto, el cambio de envase resulta aconsejable, mientras que el riesgo de intoxicación depende de las condiciones de manipulación y conservación.

En casa, la pauta es fácil de incorporar: utilizar un recipiente limpio y apto para uso alimentario, cerrarlo bien y refrigerar las sobras cuanto antes. La Comunidad de Madrid recomienda guardar los alimentos cocinados en recipientes cerrados y separados de los crudos, además de identificar su fecha de elaboración. Anotar el día de apertura de una conserva ayuda a llevar ese mismo control. 

Cuánto duran las conservas abiertas en la nevera

Boticaria García menciona un margen de tres o cuatro días para consumir el contenido refrigerado. Es una referencia que conviene ajustar al producto: el FSIS establece ese plazo para conservas de baja acidez, entre ellas pescado, carne, legumbres y muchas verduras. Para productos ácidos, como determinadas conservas de tomate, fruta o encurtidos, contempla entre cinco y siete días. Las instrucciones de la etiqueta permiten concretar la pauta de cada envase. 

Además del calendario, importa la temperatura. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda mantener las sobras y los alimentos que requieren refrigeración a 5 °C como máximo. También advierte de que la contaminación microbiana puede producirse sin cambios perceptibles en el alimento: el olor y el aspecto ofrecen una información limitada sobre su seguridad. 

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