Boticaria García, sobre las latas abiertas en la nevera: "No taparlo con un platito"

Boticaria García pone el foco en una costumbre cotidiana al guardar las latas abiertas en la nevera y explica qué conviene tener en cuenta para conservar su contenido

Boticaria García explica qué conviene tener en cuenta al conservar las latas abiertas en la nevera.@boticariagarcia

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Abres una lata de sardinas para cenar, utilizas parte del contenido y guardas el resto en la nevera. Quizá colocas un plato encima o dejas la tapa original apoyada sobre el envase. Es un gesto cotidiano que Boticaria García ha aprovechado para hablar de conservación de alimentos: una vez abierta, esa conserva necesita unos cuidados distintos a los que permitían mantenerla durante meses en la despensa.

En un vídeo de Boticaria García sobre cómo conservar las latas abiertas, la divulgadora aconseja trasladar las sobras a un recipiente apto para alimentos, cerrarlo y meterlo en el frigorífico. Su mensaje invita a revisar tanto el envase como el tiempo que dejamos pasar antes de terminar su contenido.

Boticaria García explica qué cambia al abrir una lata de conservas

Mientras permanece cerrada y en buenas condiciones, una conserva comercial estable a temperatura ambiente cuenta con la protección del tratamiento aplicado durante su elaboración y del cierre del envase. Abrirla rompe esa barrera y expone el contenido al aire y a la manipulación.

Boticaria utiliza la imagen de un "búnker" para describir la protección de la lata cerrada. Tras abrirla, el contacto con el oxígeno puede favorecer cambios en el sabor y la calidad del alimento. A partir de ese momento, entran en juego los utensilios que utilizamos, la temperatura de conservación y los días que transcurren hasta consumirlo.

Latas abiertas en la nevera: qué aporta pasarlas a un táper

"No taparlo con un platito", señala Boticaria García en el vídeo. Su alternativa consiste en trasladar el contenido a un recipiente con tapa que permita guardarlo bien protegido.

Conviene precisar el alcance del consejo. El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria de Estados Unidos, FSIS, considera seguro refrigerar las porciones sobrantes dentro de la propia lata. Recomienda transferirlas a un recipiente de vidrio o plástico para preservar mejor su calidad y sabor. Por tanto, el cambio de envase resulta aconsejable, mientras que el riesgo de intoxicación depende de las condiciones de manipulación y conservación.

En casa, la pauta es fácil de incorporar: utilizar un recipiente limpio y apto para uso alimentario, cerrarlo bien y refrigerar las sobras cuanto antes. La Comunidad de Madrid recomienda guardar los alimentos cocinados en recipientes cerrados y separados de los crudos, además de identificar su fecha de elaboración. Anotar el día de apertura de una conserva ayuda a llevar ese mismo control. 

Cuánto duran las conservas abiertas en la nevera

Boticaria García menciona un margen de tres o cuatro días para consumir el contenido refrigerado. Es una referencia que conviene ajustar al producto: el FSIS establece ese plazo para conservas de baja acidez, entre ellas pescado, carne, legumbres y muchas verduras. Para productos ácidos, como determinadas conservas de tomate, fruta o encurtidos, contempla entre cinco y siete días. Las instrucciones de la etiqueta permiten concretar la pauta de cada envase. 

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Además del calendario, importa la temperatura. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda mantener las sobras y los alimentos que requieren refrigeración a 5 °C como máximo. También advierte de que la contaminación microbiana puede producirse sin cambios perceptibles en el alimento: el olor y el aspecto ofrecen una información limitada sobre su seguridad.