Antes de cambiar de compañía de luz, revisa estas condiciones de tu contrato
La comparación útil empieza por los detalles que pueden quedar fuera del importe principal de la factura

Imagen de recurso de la revisión de una factura doméstica
El descuento con el que se contrató la luz puede tener fecha de caducidad. El mantenimiento puede cobrarse aparte. Y un precio atractivo por cada kilovatio hora no explica, por sí solo, cuánto costará el suministro. Antes de cambiar de compañía, conviene recuperar el contrato y comprobar qué condiciones siguen vigentes, cuáles se han actualizado y qué servicios se están pagando.
Una encuesta publicada por OCU el 7 de octubre vuelve a señalar las dificultades de información en este sector. La organización consultó a 2.813 socios y simpatizantes y detectó quejas por cambios de tarifas poco claros, errores de facturación y descuentos que no se aplican. El 82% de los encuestados no había cambiado de comercializadora en los últimos doce meses. Los resultados describen a las personas consultadas, no al conjunto de los hogares españoles.
El precio del consumo es solo una parte
Para revisar la factura de la luz, hay que separar el importe de la energía consumida del correspondiente a la potencia contratada. El primero depende de los kilovatios hora utilizados y del precio aplicable. El segundo se paga por disponer de esa potencia, incluso cuando no se consume electricidad. A esos conceptos se suman impuestos, alquiler del contador cuando corresponda y posibles servicios adicionales.
La potencia merece una comprobación propia. Para los suministros domésticos de hasta 15 kW, la CNMC indica que la factura debe recoger las potencias máximas demandadas durante el último año en los periodos punta y valle. Compararlas con las contratadas ayuda a valorar si existe margen de ajuste, teniendo en cuenta los aparatos que se utilizan a la vez y las necesidades de la vivienda.
En el gas también hay una parte fija y otra variable. La primera se cobra por la disponibilidad del suministro y se aplica según los días facturados; la segunda depende de la energía consumida. Por eso, dos ofertas deben compararse con el mismo consumo y durante el mismo periodo. Un recibo bajo después de unas vacaciones no demuestra que el contrato resulte más barato.
Qué ocurre cuando termina el descuento
La promoción debe leerse junto al precio sobre el que se aplica. Conviene identificar si rebaja el consumo, la potencia o un servicio concreto, cuánto dura y qué importe quedará después. Un porcentaje elevado no permite valorar una oferta si se desconoce su base de cálculo. También importa comprobar si el descuento exige mantener otro producto contratado.
OCU recuerda, en su análisis de tarifas eléctricas publicado en julio, que el precio del kilovatio hora debe examinarse junto al término de potencia, los descuentos, las revisiones del contrato y la estructura horaria. Son elementos que pueden modificar el resultado final. Una tarifa con un único precio y otra con varios periodos necesitan compararse con los horarios reales de consumo del hogar.
La fecha de renovación tampoco debe confundirse con la de finalización de una promoción. La CNMC recomienda revisar cómo y cuándo se actualizan los precios. Antes de aceptar una nueva oferta, resulta útil pedir que esas condiciones figuren por escrito y guardar tanto la propuesta comercial como el contrato. Así se podrá comprobar después si lo facturado coincide con lo acordado.
El mantenimiento añadido tiene su propio coste
Los servicios de asistencia, reparación o mantenimiento deben identificarse por separado. La CNMC señala que el cobro de los servicios adicionales contratados con la comercializadora tiene que aparecer desglosado en la factura eléctrica. Para valorarlos, conviene revisar su cuota, las prestaciones incluidas, las exclusiones y las condiciones de cancelación que figuren en su documentación.
Por ejemplo, una cuota hipotética de ocho euros al mes supone 96 euros al año. Ese gasto debe incorporarse a la comparación, aunque el precio de la energía sea competitivo. También interesa comprobar si alguna cobertura coincide con la de otro contrato que ya se paga. El objetivo es saber qué servicio se recibe por ese dinero antes de conservarlo o sustituirlo.
Antes de firmar, comprueba la salida del contrato
La revisión debe incluir los compromisos de permanencia, las posibles penalizaciones y las condiciones de preaviso. La CNMC aconseja examinar estos apartados antes de contratar otra oferta. El cambio de comercializadora eléctrica es gratuito como trámite, pero eso no elimina la necesidad de comprobar las condiciones aplicables a la cancelación anticipada del contrato vigente.
Para comparar con datos del propio suministro, la factura eléctrica incorpora un código QR o un enlace al comparador de la CNMC. Al acceder por esa vía se cargan los datos de consumo. Esa información permite contrastar ofertas con el perfil de la vivienda, en lugar de utilizar solo una estimación genérica.
La comprobación final consiste en reunir el precio actual, el coste fijo, los servicios adicionales y las fechas de revisión o fin de descuento. Con esos datos se puede calcular el coste esperado para un mismo consumo. Cambiar de compañía tendrá sentido si las nuevas condiciones mejoran las anteriores; quedarse también debería ser una decisión tomada después de revisarlas.