Presentan el coche del futuro: el Tesla Roadster puede saltar, volar y girar lateralmente
El nuevo modelo combina propulsores de gas comprimido y un sistema de succión para mejorar la adherencia y realizar acrobacias

Imagen del Tesla Roadster volando.
Tesla ha presentado el nuevo Roadster, un deportivo eléctrico que incorpora tecnología desarrollada junto a SpaceX para realizar maniobras que van más allá de la conducción convencional. Durante su puesta de largo, el vehículo protagonizó varias demostraciones en las que llegó a saltar por encima de otros coches, elevarse del suelo y ejecutar giros en el aire. La propuesta de la compañía de Elon Musk incluye incluso una configuración capaz de volar, aunque esta versión no está homologada para circular.
El sistema que hace posibles estas acrobacias se basa en propulsores de gas comprimido que permiten generar impulsos para levantar el coche y controlar sus movimientos. A esta tecnología se suma una solución aerodinámica de succión que aumenta la adherencia al asfalto y permite mantener el vehículo pegado a una superficie. Tesla también ha mostrado cómo el deportivo puede subir por una rampa, quedar boca abajo y regresar al suelo mediante una maniobra controlada. No obstante, la compañía todavía no ha detallado aspectos como el tiempo que podría permanecer en el aire o la distancia que sería capaz de recorrer en vuelo.
El fabricante prevé iniciar la producción del Roadster en 2028 y ha planteado distintas configuraciones. La versión Performance estará orientada a la carretera, mientras que la Thrust añadirá propulsores para mejorar la aceleración. Por su parte, la variante Rocket incorporará un sistema que permitirá despegar y maniobrar en el aire, pero tendrá una única plaza y solo podrá reservarse mediante invitación. Tesla también ha anunciado que una de las configuraciones será capaz de acelerar de cero a 100 km/h en menos de un segundo. La autonomía anunciada alcanza aproximadamente los 480 kilómetros, aunque todavía quedan características técnicas por concretar.
La presentación llega después de una larga espera desde que Musk anunciara la segunda generación del deportivo en 2017. Tesla ha vuelto a abrir las reservas con un depósito inicial de 50.000 dólares para la versión Performance, mientras que la Thrust exige un desembolso inicial de 5.000 dólares y un pago posterior de 245.000 dólares diez días después. Todavía no hay fecha concreta para las primeras entregas. La compañía mantiene así su apuesta por un modelo que combina las prestaciones de un deportivo eléctrico con tecnologías procedentes del sector aeroespacial.