Tener tus fotos en la nube no garantiza que puedas recuperarlas después de cualquier error
Antes de liberar espacio en el móvil, conviene saber qué cambios llegarán al resto de la biblioteca y qué copia queda a salvo

Un portátil muestra una galería de imágenes y varias aplicaciones en su pantalla
Borras una foto del móvil para hacer sitio y desaparece también del ordenador. En una biblioteca sincronizada, el cambio puede llegar a los otros dispositivos y a la cuenta donde se guardaban las imágenes. La nube protege frente a problemas como perder el teléfono, siempre que la subida se haya completado. Frente a un borrado, en cambio, importa saber qué sincroniza el servicio y si existe una copia que siga ahí después del error.
Google Fotos diferencia entre eliminar una imagen y quitarla solo del dispositivo. La primera acción puede afectar a la fotografía guardada en el servicio y a los equipos vinculados con la copia de seguridad activada. Si lo que se busca es liberar memoria del móvil, conviene utilizar la función destinada a ese fin. Antes de confirmar, hay que mirar qué está a punto de borrarse.
Borrar una foto puede borrarla en varios dispositivos
Apple explica algo parecido para Fotos en iCloud: al eliminar una fotografía, el cambio se refleja en los dispositivos que utilizan la misma cuenta y la misma fototeca. El álbum de elementos eliminados recientemente ofrece una posibilidad de recuperación durante un periodo limitado, que la compañía sitúa en 30 días. Esa protección deja de servir si se elimina el contenido de forma permanente. Tener la misma biblioteca en el teléfono y en el ordenador no equivale a mantener dos archivos independientes.
Si falta una foto, Google recomienda empezar por la cuenta utilizada y revisar las ubicaciones donde puede estar, incluido el archivo. Una imagen archivada sigue guardada; la papelera permite restaurar elementos eliminados mientras permanezcan allí. Ante un borrado definitivo, el servicio no promete recuperarlos. Revisar esos apartados ayuda a distinguir una fotografía que ha cambiado de lugar de otra que se ha eliminado.
Hay otro fallo menos visible que el borrado: creer que una fotografía ya se ha subido cuando la copia aún no está completa. Apple advierte de que, si se agota el espacio disponible en iCloud, las fotos y vídeos nuevos dejan de cargarse. Que la biblioteca enseñe imágenes antiguas no demuestra que las últimas estén protegidas. Antes de cambiar de móvil o eliminar archivos, es necesario revisar el estado de sincronización y el espacio de la cuenta.
La capacidad tampoco resuelve esa diferencia. Las ofertas de nube anuncian cuánto espacio cabe en una cuenta; una biblioteca muy grande puede seguir sincronizando los cambios y los borrados. Guardar otra copia exige elegir una ubicación cuyo contenido no desaparezca con esa misma operación. El teléfono y el ordenador pueden enseñar miles de imágenes y continuar dependiendo de una única fototeca.
Cómo guardar y comprobar una copia independiente
Google Takeout permite seleccionar Google Fotos y crear un archivo para descargar sus datos. La exportación conserva la información en el servicio y puede incluir ciertos metadatos adicionales en archivos separados. Cuando llega el aviso de que está preparada, queda el paso importante: descargar todas las partes y guardarlas en la ubicación elegida. El correo con el enlace todavía no es esa copia.
Apple permite descargar las imágenes de iCloud, entre otras opciones, como originales sin modificar. Si está activado el almacenamiento optimizado, la versión que se ve en el dispositivo puede no ser el original guardado localmente. Al preparar la copia interesa comprobar el formato y la ubicación de descarga. Así se sabe qué archivo se ha conservado y dónde se podrá abrir.
Después toca probarla. Abrir fotos y vídeos de fechas distintas permite detectar archivos incompletos o descargas que han fallado. INCIBE recomienda comprobar la restauración de las copias de seguridad: el archivo tiene que poder utilizarse cuando se necesite. La recuperación de conversaciones de WhatsApp plantea también una comprobación previa, la de saber qué copia se había creado. Guardar y recuperar son dos pasos que conviene revisar.
INCIBE resume una estrategia de protección con la regla 3-2-1: tres copias, dos soportes distintos y una en otro lugar. Para una colección de fotos, la biblioteca habitual puede combinarse con copias independientes, revisadas de forma periódica. Las medidas de seguridad de la cuenta protegen el acceso; la copia separada permite afrontar otros problemas. Lo que da tranquilidad es poder abrir las imágenes fuera de la fototeca con la que se trabaja cada día.
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Patricia de la Torre