Descongelar en la nevera está bien, pero también importa dónde colocas el alimento

La temperatura, el recipiente y la separación de otros productos forman parte de una misma operación que conviene preparar con tiempo

Congelador repleto de hielo y alimentosGetty Images

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Pasar la carne o el pescado del congelador a la nevera es una forma adecuada de preparar su descongelación, pero dejar el paquete en cualquier hueco no completa la tarea. El alimento puede soltar líquido mientras pierde el hielo y ese goteo no debería alcanzar una ensalada, un plato cocinado o cualquier producto que vaya a comerse sin otro tratamiento. El recipiente y la posición en el frigorífico también cuentan.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda descongelar en la zona más fría del frigorífico, con una bandeja que recoja el líquido. Su material sobre el orden de la nevera sitúa además esta operación en los niveles inferiores. Las dos indicaciones responden a cuestiones complementarias: mantener el alimento a una temperatura adecuada y evitar que sus jugos caigan sobre otros productos durante las horas que necesita.

Una bandeja y los niveles inferiores para evitar goteos

Una bandeja permite contener el líquido que a veces escapa del envoltorio. Si el alimento está en un recipiente, este debe ser apto para uso alimentario y tener capacidad suficiente para que el contenido no desborde. No basta con confiar en una bolsa que puede abrirse al moverla. Preparar el espacio antes de sacar el paquete evita tener que recolocarlo después entre productos ya dispuestos para comer.

La organización propuesta por AESAN coloca los alimentos cocinados o listos para el consumo por encima de las carnes y los pescados crudos. Las frutas y verduras ocupan el cajón destinado a ellas. Esa distribución ayuda a separar usos distintos. Cuando se descongela una pieza cruda, interesa conservar la separación durante todo el proceso, también si se cambia la bandeja de sitio para hacer hueco a la compra.

El riesgo no desaparece porque el producto haya pasado días congelado. AESAN explica que la congelación detiene el crecimiento de los microorganismos, pero no los destruye necesariamente. Al aumentar la temperatura pueden volver a multiplicarse. De ahí que el lugar elegido para descongelar importe y que dejar un alimento durante horas sobre la encimera no sea equivalente a mantenerlo dentro de un frigorífico.

Antes de organizar una comida, merece la pena mirar qué parte del aparato mantiene la temperatura indicada por su fabricante. No todos los modelos distribuyen el frío de forma idéntica. El estante inferior ayuda a contener posibles goteos, pero la pauta debe combinarse con las instrucciones del frigorífico y con un recipiente adecuado. La puerta, sometida a aperturas frecuentes, no es una solución para improvisar la descongelación de una pieza grande.

Tiempo de descongelación y alternativas cuando tienes prisa

El tiempo depende del tamaño y del tipo de alimento. En su guía, AESAN propone anticiparse al menos doce horas para la descongelación en frío; esa referencia no garantiza que una pieza voluminosa esté lista en ese plazo. Planificar porciones más pequeñas facilita el proceso. Si se necesita solo una ración, resulta práctico haberla separado y protegido al congelar, en vez de obligarse a descongelar un bloque completo.

Hay alimentos que pueden cocinarse directamente desde congelados, siempre que las indicaciones del producto lo permitan. En ese caso deben respetarse el método y el tiempo previstos para conseguir una cocción suficiente. Una verdura congelada que se añade a una preparación caliente y una pieza que necesita descongelarse previamente no tienen por qué seguir exactamente la misma secuencia en la cocina.

El microondas es otra alternativa contemplada para determinados alimentos, pero exige continuar con la cocción inmediatamente después. No sirve para templar un producto y dejarlo esperando durante horas hasta la cena. Conviene consultar las instrucciones del aparato y del alimento y repartir o girar las piezas si así se indica, porque el calentamiento puede ser desigual y algunas zonas pueden empezar a cocinarse antes que otras.

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Al terminar, la bandeja y los utensilios que hayan recogido jugos de alimentos crudos deben limpiarse antes de reutilizarlos. Si ha habido un derrame, también hay que atender a la superficie afectada.