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El alcalde de Almussafes, Toni González, acorralado por las graves irregularidades en la empresa pública municipal

La auditoría de EMSPA dependiente del Ayuntamiento que dirige el primer edil del PSOE revela que no se entregó información fundamental y que existen errores contables de peso

El alcalde de Almussafes, Toni González, del PSOE, junto a José Luis Ábalos, amigo cercano

El alcalde de Almussafes, Toni González, del PSOE, junto a José Luis Ábalos, amigo cercano

Enrique Martínez Olmos

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La auditoría externa de EMSPA ha caído como un mazazo sobre el Ayuntamiento de Almussafes y, en particular, sobre su alcalde, Toni González, del PSOE, que se enfrenta ahora a un panorama incómodo y políticamente corrosivo. El informe, elaborado por auditores independientes, dibuja una gestión plagada de sombras, errores y opacidad en la empresa municipal, lo que ha colocado al primer edil bajo una presión creciente.

El informe provisional correspondiente al ejercicio 2024, elaborado por Interpraudi Auditores y Consultores, concluye con la decisión más dura posible: una denegación de opinión sobre las cuentas anuales de EMSPA. Traducido: los auditores no han podido certificar la veracidad de la información económica debido a la cantidad de irregularidades y a la ausencia de documentación clave en la empresa pública de Almussafes que depende del Ayuntamiento que dirige el socialista Toni González.

Según detalla el documento, la empresa pública no entregó información esencial como el libro de inmovilizado, los inventarios o los resúmenes de nóminas. Esta falta de colaboración dificultó cualquier verificación seria del balance y de la cuenta de resultados. El resultado es un golpe directo a la línea de flotación de la gestión municipal de Toni González y del PSOE en Almussafes.

Entre los aspectos más comprometidos señalados por la auditoría destacan, primero, obligaciones con la Seguridad Social sin registrar adecuadamente, lo que infla artificialmente el pasivo corriente. Segundo, una facturación indebida de IVA al propio Ayuntamiento de Almussafes por más de 30.000 euros en varios ejercicios, cantidad que ni siquiera figura como deuda en las cuentas de EMSPA. Tercero, omisiones y errores en la memoria anual, que ponen en duda la fidelidad de la información financiera presentada. La combinación de estos fallos proyecta la imagen de una empresa pública desordenada y sin control interno efectivo, lo cual recae inevitablemente sobre la responsabilidad política del alcalde Toni González del PSOE.

Aunque EMSPA ha presentado alegaciones y ha aportado parte de la documentación requerida, los auditores mantienen su negativa a emitir una opinión favorable. Y esta persistencia en la crítica deja a Toni González y al PSOE local en una posición cada vez más frágil. Porque al final, EMSPA no es una entidad aislada: es una empresa pública bajo el paraguas del Ayuntamiento de Almussafes, que debe velar por su transparencia y por el uso adecuado del dinero de los vecinos. La auditoría, al revelar un descontrol tan profundo, apunta directamente al nivel político. Y ahí es donde el alcalde se ve acorralado: por las preguntas, por la presión pública y por la necesidad de ofrecer explicaciones convincentes.

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