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La 'batalla silenciosa' del arroz en Valencia: la DO contra el arrocero que lleva el producto por el mundo

Edu Torres, fundador de Molino Roca, se ha convertido en un referente de chefs y de estudiosos de la gastronomía

Clandestinos: el encuentro internacional del mundo arrocero itinerante que organiza Edu Roca

Clandestinos: el encuentro internacional del mundo arrocero itinerante que organiza Edu Roca

Álvaro Errazu
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En Valencia se libra desde hace años una batalla que muy pocos han contado. No ocurre en los campos ni en las albuferas, sino en despachos, concursos y conversaciones en voz baja dentro del sector gastronómico. Es la batalla del arroz, un conflicto soterrado entre la Denominación de Origen (DO) Arroz de Valencia, presidida por Santos Ruiz, y uno de los nombres que más lejos ha llevado el arroz valenciano: Edu Torres, fundador de la prestigiosa marca Molino Roca.

La DO Arroz de Valencia, que agrupa a productores y defiende unas normas de certificación, no reconoce ni certifica los arroces de Molino Roca. El conflicto podría parecer técnico, pero sus consecuencias van mucho más allá: según distintas voces del sector, la DO ha llegado a criticar, torpedear e incluso estigmatizar el trabajo de Torres, pese a que el suyo es uno de los procesos de elaboración más cuidados del panorama nacional.

Mientras la DO garantiza estándares homogéneos, Molino Roca representa un modelo diferente, casi artístico, basado en la selección minuciosa, la maduración del grano y un tratamiento completamente orientado a la alta cocina. Son métodos más lentos, más caros y más exigentes, pero también más celebrados por quienes buscan la excelencia.

Edu Torres es un personaje singular: artista, autodidacta, obsesivo con el detalle y radicalmente internacional. En un mundo agrícola a menudo rígido y burocrático, su figura rompe todos los esquemas.

Con su variedad estrella, Arroz Dinamita, ha conseguido lo que parecía imposible: que un ingrediente tan cotidiano como el arroz se hable, se cocine y se valore como un producto de culto.

Un arroz tratado con la misma narrativa de marca, prestigio y excelencia que los jamones Joselito o los caviares de élite, apuntan en su entorno.

La prueba está en su agenda. Edu Torres mantiene un círculo de amistades y colaboraciones que incluye a José Andrés (condecorado este año con la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos) o el conocido como el 'domesticador de los vegetales', Rodrigo de la Calle (mejor cocinero de verdura del mundo en la última edición), y referencias gastronómicas de medio mundo. Cocineros que han incorporado sus arroces no solo a sus cartas, sino también a sus discursos. Hablan de él como del hombre que “ha enseñado a los chefs que el arroz tiene alma”.

Edu Torres sirve arroz en Nueva York.

Edu Torres sirve arroz en Nueva York.

El éxito internacional, el punto que más escuece

El crecimiento de Molino Roca no ha venido de la mano de instituciones ni organismos públicos. Ha sido fruto del boca a boca entre cocineros, de la obsesión de Torres por estar donde se cuece la innovación y de la capacidad de posicionar su producto en destinos donde el arroz español era prácticamente desconocido.

Ese impulso global, paradójicamente, es uno de los elementos que ha aumentado el fricciones con la DO. Mientras una parte del sector considera que Torres está abriendo puertas a toda la arrocería valenciana, otra mantiene que “desvirtúa” los canales tradicionales de certificación.

Clandestinos: el mayor encuentro internacional del mundo arrocero… organizado por una sola persona

Si algo ha terminado de elevar a Edu Torres a la categoría de figura imprescindible, es Clandestinos, el evento gastronómico sobre arroz más importante del planeta. Un encuentro itinerante, exclusivo y muy buscado, donde se reúnen los mejores cocineros y los mejores arroceros del mundo para compartir recetas, procesos y cultura del arroz. Todo organizado sin apoyo institucional, sin DO, sin subvenciones. Por un solo hombre y su marca.

Clandestinos es, en sí mismo, la demostración de que el arroz valenciano puede ser un lenguaje global, moderno y aspiracional.

¿Por qué la DO no reconoce el arroz de Molino Roca?

La respuesta oficial es técnica: variedades fuera del registro, procesos no homologados o metodologías que no encajan dentro del marco normativo.

La respuesta de parte del sector gastronómico es otra:

Los chefs saben que el arroz de Molino Roca funciona mejor. Punto.

Y cuando un producto conquista la alta cocina a ese nivel, es difícil contener el salto a la opinión pública. Una batalla que define el futuro del arroz valenciano

El conflicto entre la DO y Edu Torres no es una anécdota. Es un debate de fondo sobre el modelo que debe seguir Valencia para proteger y proyectar uno de sus productos más emblemáticos:

¿Un sistema cerrado, rígido, controlado por la DO? O un modelo abierto, innovador, que permita a talentos como Torres llevar el arroz valenciano al mundo?

Mientras la batalla continúa, lo cierto es que hoy, cuando en Nueva York, Tokio o Londres un cocinero habla de arroz español de alta gama, suele hablar de Molino Roca. Y eso, mal que le pese a algunos, también es Valencia.

 

La tasa de impureza y la ubicación del molino

La tasa de impureza es el conjunto de defectos del grano que aparecen desde la cosecha hasta el momento de su procesado. Arroz partido, puntas, grano rojo, grano verde, picada de mosca y el polvo de almidón generado por el roce: todos ellos aceleran el secado de la paella, precipitan almidón y crean un velo de harina que quema el arroz si no se domina el fuego.

Elegimos Segorbe (Castellón) a 450 metros de altura, vientos constantes, humedad moderada y un clima que seca el grano de forma natural. Entendimos que un molino no debe colocarse donde se siembra, sino donde el grano respira mejor.

Por eso eliminamos todas las impurezas, aunque de cada 1000 kilos de arroz en cáscara solo queden 450 kilos de arroz blanco limpio. Es una renuncia que pocos
aceptarían, pero es la única que garantiza la felicidad del chef en el momento más crítico: el secado.

 

 

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