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Una manera distinta de hacer las cosas

El debate de investidura de este jueves, es muy fácil llegar al convencimiento de que se ha inaugurado la era “postmazón”

Juanfran Pérez Llorca recibe los aplausos de su grupo en Les Corts

Juanfran Pérez Llorca recibe los aplausos de su grupo en Les CortsCorts Valencianes

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A veces en política son más importantes los gestos que las palabras. Es esa combinación de elementos no verbales y verbales utilizados en la comunicación política para transmitir mensajes, estrategias y

conectar con la opinión pública. Si estudiamos detenidamente los gestos de Juanfran P. Llorca en el debate de investidura de este jueves, es muy fácil llegar al convencimiento que en ese día reciente se ha inaugurado la era “postmazón”.

Así es. No solamente es el que ha gastado 64 minutos para su comunicación a las Cortes Valencianas frente a más de los 240 que utilizaba C. Mazón; o que más de las 4/5 partes de su intervención y réplicas ha utilizado el valenciano, frente a las escasísimas frases que le preparaba Miquel Nadal en una chuleta al anterior junto al discurso que le escribía en castellano; o de su ausencia en el hemiciclo, en el texto y en los pasillos desde su arribada de Alicante. Estamos ante un leal usuario del idioma, parco en palabras y afable en la pose; y consciente que con él, se pasa de pantalla. Y lo ha hecho marcando el antes y el después de una época.

Pero lo más significativo en ese pleno de la XII Legislatura ha sido pedir perdón a las víctimas de la dana. A todas ellas, a sus organizaciones, familias y afectados. Un gesto pendiente y esperado por parte de quien hereda el mando del Consell y pasa a ser la primera Autoridad del Estado en el territorio de la Comunidad Valenciana. Un gesto que se ha hecho esperar y que no es de rendición, sino de reconocimiento a los errores cometidos que lleva un doble mensaje: “ahora, quien queda por pedir perdón por los errores cometidos aquellos fatídicos días de octubre es el gobierno de Madrid”; el de la Comunitat Valenciana lo ha hecho con ese gesto verbal y emocional de Juanfran P. Llorca.

Sin embargo, ese pleno no es político, es de continuidad matizada. Lo ha dejado muy claro en su intervención: se trata de recuperar los acuerdos que en julio de 2023 hicieron posible el Consell PPCV-Vox suscribiendo conjuntamente los “50 puntos” del programa de gobierno que los “voxistas” rompieron un año después, pero que se recuperaron exagerados en la negociación de los presupuestos para 2025 y facilitaron la gobernabilidad de la Comunidad Valenciana, la reconstrucción de la catástrofe del 29-O y la estabilidad política de la mayoría en las Cortes Valencianas. Lo que en esos diferentes momentos se suscribió, se recupera; tanto lo suscrito en aquellos “50 puntos” respecto al agua, la inmigración, la agricultura y el Pacto Verde, la fiscalidad y la educación. Pero con dos matices significativos respecto al valenciano y la financiación.

A diferencia del anterior inquilino del Palau, el nuevo –Juanfran P. Llorca- no acepta el cambio de denominación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, su total “secado” financiero y otras cuestiones concurrentes en la marginación de la institución según el art 6.8 del Estatuto de Autonomía, más bien la defiende como tal y, en cambio, se ofrece a seguir hablando para resituarla como autoridad lingüística y no como promotora del valenciano, labor que asigna a las autoridades municipales y provinciales, amén delo que le per toque al Consell. Y otra tan importante como ésta, no renuncia a una financiación justa de la Comunidad Valenciana de acuerdo con el peso y crecimiento de la población: en 15 años, ha crecido en 1,5 millones de personas, cuando el sistema fue diseñado y aprobado en 2009. La reforma del sistema-LOFCA es una necesidad, cuando para Vox no lo es, dado que los “voxistas” se sitúan en contra del sistema autonómico del título VIII de la Constitución.

Una estrategia “partido a partido” para salvar la mayoría parlamentaria y huir de una convocatoria electoral

Puede que sea en esos dos matices donde anide la inhibición de un actual pacto escrito y se remita a la continuidad de lo acordado en 7/2023 y 2/2025: en los “50 puntos” y en los Presupuestos, y se haya reconducido a conversaciones “ad hoc” …Una estrategia “partido a partido” para salvar la mayoría parlamentaria y huir de una convocatoria electoral. Una sesión de investidura rápida, de las más rápidas habidas: en seis horas fue votado como nuevo presidente. El martes jurará ante las Cortes una vez sea nombrado por el Rey, y antes del puente de la Constitución veremos si materializa ese pleno de la XII Legislatura con el Consell del “postmazonismo”; o lo de este jueves sea aquello de que todo cambie para que todo siga igual. Esperemos que Giuseppe Tomasi di Lampedusa se equivoque esta vez.

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