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Luis Motes

Luis Motes

Periodista

La mujer del César

Si se dan cuenta, a la postre, tanto la mujer del president como la cónyuge del presidente del Gobierno son, principalmente, lugares comunes para la pirotecnia política, no carne de tribunal, pese a sus haters.

Diana Morant y José Luis Ábalos juntos presentado su candidatura al Congreso como cabeza de lista y número de dos por Valencia.

Diana Morant y José Luis Ábalos juntos presentado su candidatura al Congreso como cabeza de lista y número de dos por Valencia.EUROPA PRESS

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Desgraciadamente, los casos de soez enchufismo que hemos conocido en detalle a cuenta del "Caso Ábalos", la narrativa obscena del mamoneo de las "amigas" y el gineceo de la cuadrilla de Koldo han activado el ataque de drones low cost por parte de la oposición en la Comunitat Valenciana, así como la omertá de quien acogió en su lista electoral, nada menos que como edecán, al Jose de todas las salsas, que no es otra que Diana Morant. Es precisamente la depreciación de la mujer y la cosificación femenina que la trama perpetró con las muchachas de la banda —una leía sobre trenes en la biblioteca y la otra aseguró ser azafata o algo así— lo que ha abierto la veda, "burro barra", en el panorama político. 

En esas coordenadas cabe encuadrar la inefable entrevista el otro día al Molt Honorable en Atresmedia. Yo creo que la interviú de Susana Griso al president fue a beneficio de adversario. Desde Madrid se observa la realidad valenciana sin matices; a cuenta de Grok, se desbroza la realidad sin el contexto adecuado y, claro, acaba trascendiendo únicamente la dana y Mazón —aunque no te concierna la gestión—, la solvencia del candidato, las puñaladas versallescas de Génova o los reproches por nepotismo. Así que no, no es oro toda pantalla que reluce.

En la orilla opuesta, por cierto, en cuanto a la cuestión conyugal, el Partido Socialista podrá felicitarse por fin por una buena noticia. Todo indica que el asunto de Begoña Gómez y su procesamiento por tráfico de influencias, valiéndose presuntamente de la maquinaria monclovita, acabará en agua de borrajas: archivado el chanchullo, ella libre y aliviada del peso del juez Peinado. Si se dan cuenta, a la postre, tanto la mujer del president como la cónyuge del presidente del Gobierno son, principalmente, lugares comunes para la pirotecnia política, no carne de tribunal, pese a sus haters.

Ahora el Partido Popular ha puesto a Diana —Morant— en la diana, si me permiten este fácil juego. Su ligereza a la hora de gestionar su visibilidad festiva, sus lapsus recurrentes... la inconsistencia de la candidata socialista es evidente y hay quien la observa como pieza fácil de cobrar. Vamos a ver. Entre mis TOC no figuran las manías hacia Cataluña, tras vida y estudios allí. No me encontrarán persiguiendo barretinas, a eso me refiero. Pero es que la lideresa no ha traído a su Comunitat ni un foro de renombre, ni un evento de campanillas, ni cometió acción u omisión por la que, desde otras autonomías, pudiera ser señalada por, ya ves, barrer para casa. De la Ciudad de la Construcción que soflamó su jefe nada se sabe; de la Copa América apostataron y luego se la quedaron otros, y aquí seguimos con los aeropuertos de la señorita Pepis y con unas Cercanías que dan miedo. Y ella se marca un post en redes, orgullosa de llevar a Barcelona unos galardones de postín, con Illa y Collboni de palmeros.

Con estos mimbres no es de extrañar, pues, que Jesica Rodríguez, la ex del exministro de Transportes, trabajara de gañote en dos empresas públicas: Ineco y Tragsa. Sobre la segunda, solo tienen que preguntar en los ayuntamientos afectados por la dana por su gestión, principalmente como intermediaria para contratar a empresas privadas tras la emergencia. Sobre la primera, es que ni fichó allí. Ambas sociedades están directamente vinculadas con dos momentos dramáticos de nuestra vida: la dana y la pandemia. Hay que tenerlos gordos para ignorar el sufrimiento de las personas y ejercer el poder de forma tan obscena.

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