Y hoy toca Rubens. Nada menos
El trabajo exquisito de la comisaria Ana Diéguez y la gestión de excelencia del director del Museo, Pablo González Tornel, da como resultado un paseo no exento de sorpresas y curiosidades

Presentación de la exposición Rubens. El florecimiento de un genio. Museo de Bellas Artes de València © Miguel Lorenzo
No pretendo añadir nada que no se haya ya escrito en la amplia cobertura mediática que como, habitualmente, ha tenido el último logro del Museo de Bellas Artes de Valencia, donde se exhiben y pueden disfrutarse esos sesenta y un cuadros en torno a Rubens y el contexto histórico y social de sus inicios que establecen -aquí sí es adecuado el término- un relato innovador al menos para el profano: “El florecimiento de un genio”. Pero se me permitirá dar fe de la satisfacción producida en una audiencia tan selecta como numerosa el día de su inauguración a la que entre otras autoridades y expertos asistieron la Consellera de Educación, Cultura y Universidades Carmen Ortí y la Secretaria Autonómica de Cultura Marta Alonso, afortunadamente esta vez sin ser molestadas ni increpadas y con la amable presencia del embajador de Bélgica Didier Nagant.
El trabajo exquisito de la comisaria Ana Diéguez y la gestión de excelencia del director del Museo, Pablo González Tornel, da como resultado un paseo no exento de sorpresas y curiosidades que permite al visitante una mirada más allá del recuerdo atesorado de sus grandes obras maestras de entre las ciento cincuenta que conserva El Prado y tantas y tantas depositadas prácticamente en todos los museos del mundo. Hoy, Valencia toma el mando.

Didier Nagant, Marta Alonso, Ana Diéguez, Pablo González Torne durante la presentación de la exposición Rubens.l
No es de extrañar que la gallega Ana Diéguez iniciara su recurrente investigación con su brillante tesis doctoral sobre pintura flamenca del XVI en el norte de España, ni que su empeño se premiara posteriormente por Europa Nostra -aprovecho para recordar la rigurosa intervención en la cúpula de las Escuelas Pías capitaneada por mi colega Luis Cortés- hasta su incansable trabajo actual en la dirección del Instituto Moll. Experta y más que autorizada comisaria. Su defensa del periodo -hasta 1598- en el que el maestro belga adquirió su oficio es un modelo tan pedagógico como fundamental para estudiosos y aficionados.
De todo ello dará cuenta el catálogo que reunirá documentadamente ese “caleidoscopio” (González Torner dixit) que es fruto de la colaboración de catorce instituciones españolas -incluida la de la Biblioteca de la UV- y doce internacionales.
No faltaron miembros de la Academia de BBAA de San Carlos, del CVC, del Patronato y de los Amigos del Museo. Ni científicas como María Ángeles Lluch ni maestros de nuestra plástica contemporánea entre los que recuerdo a Aurora Valero, Javier Calvo y Uiso Alemany, cada día más presentes, como la obra de algunos de ellos en su acervo, en el museo valenciano.
Da para mucho y habrá que revisitarla con profundidad correspondiendo a la generosa invitación de su comisaria, para para una mejor comprensión del público en general de la figura del flamenco universal. Y muy probablemente, del más especializado y experto.
La ocasión está servida y es un auténtico privilegio para los valencianos que sea en nuestra casa. Y un estímulo para que amigos y visitantes nos acompañen.
No faltó tampoco la directora del IVAM Blanca de la Torre, de cuyo trabajo sobre La Albufera -un homenaje artístico en sí mismo- conoceremos la semana próxima. Me mantengo expectante y presumo que compartiré mis impresiones al respecto. Por el momento me seduce más que entrar en polémicas estériles como la de la transformación del logo inicial (véase en cuantas ocasiones se ha modificado el primigenio del MOMA diseñado por Iván Chermayev en 1964) u otras más artificiales.
Así que ya saben: muy recomendable.