"las huellas del agua"
La Bienal de Cascais con acento valenciano
Esta muestra portuguesa es refrescante, hermosa y sonora como lo son las acequias valencianas y la luz de sus pintores

Profesor, Ricardo Petrela, Profesor Salvato Telles de Meneses, el presidente del Consejo Directivo de la Fundacion D. Luis I, Doctora, Isabel Soares, Presidenta de la Fundacion Mario Soares Arzobispo de Lisboa, Vicepresidente de la Camara Municipal de Cascais Curadora del Foro H2O, Doctora Margarida Monteiro Ruas, Directora de la Bienal “Las huellas del agua“, Consuelo Ciscar Casaban, Coordinador de la Bienal Sir Julio Cuaresma
La inauguración del Foro del Agua ha dado inicio al conjunto transversal de actividades de la Bienal “Las huellas del agua”, que como la premiada en los Goya Quinta Portuguesa dirigida por Avelina Prat, tiene acento valenciano. Esta vez el de su impulsora y directora Consuelo Císcar.
Por la generosa invitación de la comisaria del Foro doctora Margarida Monteiro y el coordinador el arquitecto Julio Quaresma, he tenido la oportunidad de dejar testimonio de las líneas fundamentales de la investigación del grupo que dirige el profesor de la UPV doctor José Durán, en una ponencia denominada “Paisajes del agua después de la DANA de Valencia. Extractos”. En el contexto disciplinar de una cultura del riesgo -término que prefiero al de “desastre” más consolidado en la literatura científica anglosajona- urbanismo de prevención y arquitectura de anticipación son el objeto directo de la participación del profesional y del estudioso de la arquitectura en el territorio.
No en vano se celebran ya casi una treintena de años desde el Manifiesto del Agua de 1998 y más de ciento cincuenta desde la construcción del Depósito de planta octagonal de la Patriarcal de Lisboa que es sede del Museo del Agua. Como no en vano ha pasado también un cuarto de siglo desde que Císcar ideara la primera y exitosa Bienal para la CV (todavía uso yo la gorra que se lanzó en 2001). No es mucho aventurar que tanto las exposiciones de arte propiamente dichas, cuidadosamente dirigidas por Demetrio Paparoni como las conferencias y los encuentros alcancen semejante nivel al de aquella.
Amparada por la cita de Gastón Bachelard: “una gota de agua pura basta para purificar un océano. Una gota de agua impura basta para ensuciar un universo”, y ahora que el mundo anda revuelto, la Bienal de Cascais se decanta por “una alianza entre arte, sociedad y compromiso”, que buena falta nos hace. Y así se explican sus objetivos estratégicos, medioambientales, educacionales y culturales, tanto como los espacios que la soportan en el Centro de Congresos de Estoril, La Universidad Nova, la Casa Das Historial Paula Rego, el Centro Cultural de Cascais y el propio Casino de Estoril, además del Paseo Marítimo y sus calles aledañas.
El conjunto de obra plástica y fuentes -desde Pepe Sanleón a Natividad Navalón- constituye un paisaje urbano delicado y festivo que desde antes de la inauguración parece gozar de la satisfacción de los visitantes, en paralelo al rigor de las conferencias y charlas que como la del doctor Riccardo Petrella, Profesor Emérito de la UCLouvain (Bélgica) sobre respuestas al gran desafío del agua y de la vida, entre imperativos vitales, tecno económicos y políticos, se fueron produciendo en torno a los Treinta años del Manifiesto del Agua. Y no ha faltado un enfoque espiritual y cristiano, muy en línea con la encíclica medioambiental del papa Francisco, contenido en la conferencia pronunciada por Luis Infanti de la Mora, Obispo de de Aysén, Patagonia Norte (Chile), con el título “El binomio indisociable: el derechouniversal a la vida y el agua como bien común global. La experiencia de Patagonia”, que junto a las ponencias agrupadas en Desafíos y respuestas, procurarán bases disciplinares al Llamamiento de Cascais que abandera el profesor Petrella.
Cuando el agua ha alcanzado ya sobradamente -y peligrosamente- el nivel de bien escaso, preciado e imprescindible, mientras asistimos a la lucha de los carburantes y las guerras en que derivan, esta Bienal portuguesa del Agua con acento muy valenciano es refrescante, hermosa y sonora como lo son las acequias valencianas y la luz de sus pintores.