Inoperancia
Resulta desesperante -y desesperanzador- asistir a la inoperancia de las administraciones ante catástrofes naturales. O las derivadas de la ineficacia en la gestión de infraestructuras energéticas, ferroviarias o viarias. E incluso de cuestiones geoestratégicas como la inmigración ilegal.

Varios migrantes en la playa, a 1 de agosto de 2026, en Ceuta.
En términos científicos, el premio Nobel en física de 1946, el americano Percy Williams Bridgman de la Universidad de Harvard, autor de The Logic of Modern Physics, estableció el concepto de definición operacional como el método o el hecho de traducir un concepto abstracto en variables capaces de ser medidas, estudiadas y replicadas. La inoperancia científica sería en consecuencia la incapacidad de hacerlo por defecto. En términos coloquiales en mi pueblo suele decirse que “el peor jornal es el que no se echa”.
En apenas un par de meses tres científicos profesores de la UPV han sido galardonados con importantes premios por su trabajo. El catedrático Jaime Gómez ha sumado a su relevante CV el Premio AIH-GE a su trayectoria en Hidrología y sus aplicaciones en España por la Asociación Internacional de Hidrogeólogos. A su vez, el catedrático José Hernández Orallo ha sido distinguido con el Premio Nacional de Informática Aritmel 2026 y es miembro activo del comité de expertos de la UE para la aplicación de la Ley de Inteligencia Artificial. El último, apenas hace unos días, ha sido el ingeniero José Adam, catedrático de Ingeniería de la Construcción, quién ha obtenido el Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres Quevedo en Ingeniería y Arquitectura.
El próximo 19 de septiembre, Dios mediante, será la Inauguración del Campus Internacional de Beihang y la Apertura de curso del Campus UPV en Hangzhou (China). Se ha cubierto sobradamente la matrícula de los masters en Thermofluids in Aerospace Systems, Artificial Intelligence Technologies, Wireless Communications, Computer Science and Technology, Robotics Engineering e Intelligent Manufacturing, así como los grados con título oficial en Communication Networks and Systems, Computer Science and Technology, Intelligent Manufacturing y Robotics Engineering. Lo que no es moco de pavo y una aplicación práctica de la operatividad científica que definió Bridgman. O lo contrario de inoperancia.
Resulta desesperante -y desesperanzador- asistir a la inoperancia de las administraciones ante catástrofes naturales tales como erupciones volcánicas, graves, generalizadas inundaciones e incendios devastadores. O las derivadas de la ineficacia en la gestión de infraestructuras energéticas, ferroviarias o viarias. E incluso de cuestiones geoestratégicas como la inmigración ilegal. Aun cuando existe y existía el conocimiento científico para evitarlas o al menos paliar sus nefastas consecuencias.
Cabe preguntarse acerca de las razones para esa desatención sistémica por parte de los responsables políticos. O lo que es peor, si hay motivaciones ajenas a la eficiencia que condicionen esa inoperancia lamentablemente demostrada en todos los casos citados. En la prevención razonable, en la implementación de medidas de anticipación y en el reconocimiento de lo que me gusta denominar como cultura de riesgo.
He citado con anterioridad ejemplos de excelencia de la Universitat Politécnica de Valencia -mi alma mater- pero lejos de pretender ser chovinista cabe constatar que la estructura científica y académica española en su conjunto ofrece evidentes pruebas meritorias. Huelga decir cuál es el panorama internacional y más concretamente el ecosistema asiático con países como China o Taiwan a la cabeza.
Frente al exceso de ruido mediático y el abuso de interpretaciones de oportunismo político, esa labor constante y silenciosa de los científicos es -lo gritaré una vez más- el único camino a seguir y la única oportunidad de éxito, si no total y definitivo, razonablemente posible.
Llámeseme una vez más optimista o simplemente ingenuo, pero no es tarde para la esperanza ni para el cambio de rumbo.