El golpe de estado del General Pavía
La Primera República Española dio comienzo con la renuncia al Trono del Rey Amadeo I; fue en febrero de 1873 y pese a estar dirigida por grandes prohombres de aquella época, fue un fracaso

Golpe del General Pavía
“En 1874 tal día como hoy 3 de enero, hace ya 151 años, el General Don Manuel Pavía dio un Golpe de Estado contra la Primera República.
El General Pavía fue un militar español, contrario a la monarquía y, concretamente, de clara oposición a la causa borbónica. Tuvo gran protagonismo, además, en la caída de Isabel II en 1868 con motivo de la Revolución Gloriosa.
Años después tampoco estaba satisfecho, ahora era con el funcionamiento de la Primera República, y se alzó en armas contra el poder constituido, encabezando el Golpe de Estado del 3 de enero de 1874 motivo de este artículo.
Curiosamente, el General Pavía que, como hemos dicho fue partícipe del destronamiento de Isabel II y de la caída de la Monarquía, con su Golpe de Estado, agilizó sin pretenderlo la llegada de la Restauración Monárquica.
Las Cortes, el día anterior, habían tumbado una Cuestión de Confianza presentada por el Presidente de la Primera República, el gran tribuno Don Emilio Castelar. El rechazo del Congreso no gustó a los militares, especialmente a Pavía, y eso fue la gota que colmó el vaso; ello exasperó al General que, de inmediato, ocupó el Congreso.
En ese momento era Capitán General de Castilla y de Madrid, por lo cual disponía bajo su mando de una gran parte de los ejércitos españoles.
Para la toma del Congreso de los Diputados utilizó dos compañías de la Guardia Civil; otras dos de Infantería y una Batería de Montaña. La ocupación fue sumamente fácil.
La Primera República Española dio comienzo con la renuncia al Trono del Rey Amadeo I; fue en febrero de 1873 y, ciertamente, pese a estar dirigida por grandes prohombres de aquella época, fue un auténtico fracaso.
España, caos
Además, por aquel entonces, España estaba inmersa en una nueva y cruel guerra civil, la Tercera Guerra Carlista; así como en la Guerra de Cuba, conocida como la de los “Diez Años”.
Con la caída de Castelar el riesgo cantonalista era mucho mayor; y, junto el poder federalista, podía acabar con la unidad de España.
Los problemas surgían a diario. grandes ciudades como Valencia, Alicante, Castellón, Sevilla, Córdoba, Málaga, Cádiz y, especialmente, Cartagena se proclamaron cantones independientes del Estado.
Afortunadamente en tan solo dos semanas fueron sofocados todos los pronunciamientos; excepto el primero de ellos, el del “Cantón Independiente de Cartagena“ que mantendría su rebeldía durante seis meses; concretamente desde el 12 de julio de 1873 hasta el 12 de enero de 1874.
Fue un auténtico dislate y, en su desvarío, llegaron incluso a acuñar monedas -el Duro cantonal-; y a pedir por escrito su adhesión a la Federación de Estados Unidos de América.
Además, desde Cartagena se extendió a toda la Región de Murcia, especialmente a Abarán, Alhama, Archena, Blanca, Caravaca, Cieza, Fuente Álamo, Lorca, Jumilla, Las Torres de Cotillas, Murcia, Ojós, Pliego, Ricote y Ulea.
Esta rebelión produciría, sólo en Cartagena, varios miles de muertes e innumerables heridos; la ciudad fue arrasada, destruyéndose más de 300 edificios singulares por orden del General Serrano.
Pavía, con su levantamiento, pretendía evitar entre otras, estas consecuencias, y por ello tomó el Congreso. Pero no lo hizo entrando a caballo como cuenta alguna leyenda urbana; en realidad ni tan siquiera entró en persona, sino que dirigió el asalto desde la Carrera de San Jerónimo.
La Primera República Española no fue federal
Acto seguido, convocó una reunión de urgencia con todos los partidos, excepto con los cantonalistas, separatistas y carlistas, y nombró un gobierno de concentración presidido por el General Serrano.
Finalizaba así la primera parte de la incipiente Primera República Española que llamaron Federal, pero que no lo era; no lo era porque no consiguieron aprobar la Constitución Federal; por ello fue República Unitaria, y mantuvo vigente la Constitución de la Monarquía de 1845 promulgada por Isabel II.
Esta segunda y última etapa, de la fracasada Primera República, fue conocida, también, como Dictadura del General Serrano.
La aventura, con perdón , acabó el 29 de diciembre de 1874 con el Pronunciamiento de Sagunto, protagonizado por el General Don Arsenio Martínez Campos, que daba paso a la Restauración Borbónica y a la entronización del Príncipe Don Alfonso de Borbón como Alfonso XII.
Con la Restauración se instauró la Monarquía Parlamentaria que, dirigida por Don Antonio Cánovas del Castillo y por Don Práxedes Mateo Sagasta -dos magníficos políticos y grandes españoles- trajo a España estabilidad política, orden público, trabajo y prosperidad.
Hace tan solo una semana escribía yo, precisamente, sobre todo el proceso de la Restauración”.