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El Partido Regionalista Alicantino (PAR), no concurrirá a las próximas elecciones municipales

El líder, José Reyes, anuncia la decisión ante la falta de arraigo del proyecto en Alicante.

José Reyes, líder de la formación

José Reyes, líder de la formación

Jorge Brugos Martínez
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Cincuenta palabras y un vídeo en redes sociales han bastado para certificar lo que en los mentideros políticos de la capital de la Costa Blanca era un secreto a voces: el proyecto del alicantinismo político vuelve a encallar antes siquiera de medir sus fuerzas en las urnas. El líder del Partido Regionalista Alicantino (PAR), José Reyes, comunicó este viernes la decisión de la directiva de no concurrir a las próximas elecciones municipales, admitiendo con amargura la escasa implantación de la formación en la ciudad.

«Tras un periodo de reflexión», explicaba Reyes visiblemente contrariado ante la cámara, la formación ha optado por un repliegue táctico —tal vez definitivo— al constatar que el electorado alicantino sigue dando la espalda a los proyectos de estricta obediencia local. Un diagnóstico honesto pero demoledor que vuelve a diluir el histórico anhelo de articular una fuerza autóctona con representación institucional.

Una travesía por el desierto sin oasis electoral

La decisión de Reyes no es un hecho aislado, sino el último episodio de una crónica de desencuentros entre el sentimiento alicantinista y la intención de voto. La nómina de tentativas es tan dilatada como estéril. Ya en la cita municipal de 1991 emergieron diversas plataformas y agrupaciones locales que naufragaron sin alcanzar acta alguna. Cuatro años más tarde, en 1995, la marca Alicantinos Unidos (AU) logró arañar una tímida presencia en varios puntos de la provincia, si bien su empuje se diluyó con la misma rapidez con la que emergió.

Tras casi dos décadas de irrelevancia y travesía por el desierto, el acento alicantino reapareció en la arena pública en 2015 al cobijo de Junts Per Alacant. El relevo lo tomaría en 2019 el propio Partido Regionalista Alicantino, que apostó por una figura de marcado perfil social: el activista vecinal y referente del pueblo gitano Lisardo Gabarre. Pese a una efervescente campaña bajo el lema «Con un PAR», las urnas volvieron a dar la espalda a la papeleta regionalista, certidumbre que se repitió inexorablemente en la siguiente cita electoral.

El muro del mapa nacional

El anuncio de José Reyes apela a la «sensatez» de una retirada a tiempo para evitar un nuevo desgaste inútil. Sin embargo, en el fondo de sus palabras resuena la amarga constatación de un sesgo estructural: la incapacidad del movimiento para competir contra la maquinaria y el voto útil que concentran las grandes marcas de ámbito nacional.

Reyes no ha precisado si este paso al lado supone un mero punto y aparte o el epílogo definitivo de la formación. No obstante, a juzgar por el tono del desahogo expresado por su cabeza visible, el alicantinismo partitocrático parece hoy más cerca de su acta de defunción que de su resurrección.

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