Ley de nietos
El motivo por el que en Jalón (Alicante) hay tantas solicitudes de la ley de Nietos
Cuenta con más de 700 electores residentes en el extranjero, lo que significa que aproximadamente tres de cada diez votantes (cerca del 31% del censo total) viven fuera de España.

Jalón (Alicante)
Jalón (Xaló), un apacible municipio de la Marina Alta conocido por su tradicional mercadillo y sus viñedos, se ha convertido para muchos en un referente sobre la incidencia de la conocida como Ley de Nietos (Ley de Memoria Democrática) en las dinámicas locales. El municipio se ha transformado en un auténtico laboratorio demográfico debido al impacto desproporcionado de las inscripciones en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes): cuenta con más de 700 electores residentes en el extranjero, lo que significa que aproximadamente tres de cada diez votantes (cerca del 31% del censo total) viven fuera de España.
¿A qué se debe el aumento del voto exterior en Jalón?
En municipios con censos relativamente reducidos, la incorporación de un goteo constante de nuevos ciudadanos con vínculos familiares originales con la zona altera de golpe las proporciones demográficas tradicionales. Al concederse la nacionalidad de origen a los descendientes, la legislación adscribe automáticamente al solicitante al censo del municipio donde nació su antepasado. Además, la provincia de Alicante y la comarca de la Marina Alta arrastran una historia de movimientos migratorios masivos hacia Iberoamérica, Argelia o Europa en distintas épocas. Esto ha activado redes familiares que han encontrado en esta vía legal una oportunidad para reparar o recuperar los lazos formales con España.
Exilios forzados por la guerra y las crisis agrícolas
Este volumen de inscripciones no es fruto del azar, sino el resultado de dos grandes sacudidas históricas. En 1904, la economía de la zona, que dependía por entero de la vid, vio destruido su sustento como consecuencia de la plaga de la filoxera, lo que provocó que los vecinos tuvieran que emigrar masivamente para encontrar una nueva vida. Los destinos fueron desde Estados Unidos hasta Argentina —con una importante implantación en ciudades como Buenos Aires o Rosario—, además de una gran oleada hacia Argelia y el norte de África.
A esta emigración económica de principios de siglo se le sumó el éxodo tras la Guerra Civil Española. Entre 1939 y 1950, cientos de jaloneros emigraron para huir del conflicto y de sus consecuencias en una zona que fue un destacado reducto republicano, viéndose obligados a marchar hacia Iberoamérica y Francia.
En los pueblos la patria chica nunca se olvida
A diferencia de lo que ocurre en las grandes metrópolis, donde las nuevas nacionalizaciones se diluyen en el censo masivo, en los pueblos las raíces familiares y la memoria intergeneracional permanecen intactas. A raíz de la aprobación de la norma, se disparó el número de solicitudes de descendientes que conservaban intacto el recuerdo de sus abuelos. Casi 120 años después de aquellas partidas, los nietos y bisnietos de aquellos emigrantes retornan formalmente a la documentación de Jalón, abriendo al mismo tiempo un intenso debate sobre el impacto y la gestión del voto exterior en la política local.