Economía
La paradoja de la hostelería en Alicante: alta ocupación, menor consumo y su impacto en la economía provincial
Según los datos del Indicador Sintético de la Actividad Económica (ISpA) elaborado por el Gabinete de Estudios de la Cámara de Comercio de Alicante, la economía provincial registra un crecimiento interanual del 3,6% (y un acumulado del 3,4%), cifras que se sitúan por debajo del avance del conjunto nacional, que crece a un ritmo del 5,5% y un acumulado del 5,8%.

(Foto de ARCHIVO) trabajador, trabajando, camarero, bar, autónomo, consumo, tapas, cafetería, precios, IPC, empleo, paro, parados, hostelería, salmorejo, jamón serrano EUROPA PRESS 18/6/2015
Hace unos meses, tras el verano, saltaron las alarmas en el sector de la hostelería en Alicante. A pesar de la ocupación hotelera y turística en la ciudad, los números en la facturación de las cuentas en los hosteleros no era tan positivo como años anteriores, había descendido de forma significativa el consumo en los restaurantes, resintiendo las estructuras de los balances de situación. Aunque aparentemente las terrazas están siempre llenas, la realidad es que el cliente consume menos que en otras ocasiones, o como consecuencia de los altos costes de producción, los márgenes económicos son menores.
La repercusión del descenso de la facturación de la hostelería en el PIB
Alicante es una provincia, sobre todo la capital, que depende netamente del sector servicios, una dependencia que no ha hecho más que acentuarse con el paso de los años. Según los datos del Indicador Sintético de la Actividad Económica (ISpA) elaborado por el Gabinete de Estudios de la Cámara de Comercio de Alicante, la economía provincial registra un crecimiento interanual del 3,6% (y un acumulado del 3,4%), cifras que se sitúan por debajo del avance del conjunto nacional, que crece a un ritmo del 5,5% y un acumulado del 5,8%. Esta brecha refleja una clara pérdida de convergencia de la economía alicantina respecto a España, un fenómeno condicionado tanto por la atonía de sectores tractores como la industria —cuyo VAB registra un descenso del -2,3%— como por los desajustes y la moderación en la construcción y el consumo.
La hostelería sufre este retroceso como consecuencia de varios factores: por un lado, la dependencia del sector servicios genera un factor sobredimensionado en la economía, algo diferente a las economías que no dependen tanto de la terciarización. Por otro lado, se da el efecto de las terrazas llenas que en realidad no consumen tanto como antes; de hecho, aunque las ramas de comercio, transporte y hostelería muestran dinamismo por el impulso del turismo extranjero, los informes del ISpA advierten de señales de debilidad en el comercio minorista, en consonancia con un avance más moderado del consumo de los hogares. A esto se suma la baja productividad por trabajador y la presión sobre los márgenes operativos.
Malestar del consumidor final
Es muy habitual leer en las reseñas de internet en los últimos meses protestas por el aumento de los precios, una subida que, en ocasiones, al ser demasiado brusca, genera una incomodidad en el cliente e incluso provoca que deje de frecuentar un restaurante. Esos precios no son capricho de los hosteleros, sino más bien una consecuencia o una reacción poco equilibrada ante el fuerte incremento de los costes de producción —una problemática que, según los estudios económicos de la Cámara, también impacta de forma severa en sectores como el agrario—, reduciendo notablemente la rentabilidad de las actividades y los márgenes de beneficio reales de los negocios.