Valencia CF: Anarquía y corazón (1-2)
Parejo y Maxi remontan ante el Espanyol en la segunda parte. El Valencia se ha convertido en un club censor y caótico, pero sus jugadores y su entrenador se rebelan ante las circunstancias.

Valencia CF: Anarquía y corazón (1-2)
El pasado 11 de septiembre, fue dinamitado el proyecto de Mateu Alemany y Marcelino. Se truncó un plan de trabajo donde se cuidaban los detalles, y se daba paso a un desgobierno en el club. Nadie controla ahora los pequeños detalles extradeportivos que ocurren durante la semana y eso, inevitablemente, se traduce en errores sobre el campo.
Por ejemplo, nadie exige a Kondogbia que se recupere en València en lugar de en Francia. Y así, numerosos ejemplos. Todo ello, en la semana en la que se ha prohibido a la prensa volver a grabar los entrenamientos. En definitiva, Celades y los jugadores están solos ante el peligro, desasistidos por un club que carece de un criterio profesional en sus decisiones. Y en ese contexto se enmarca cada partido.
El Valencia remonta en Cornellà un partido lleno de altibajos, pero cabe destacar la gran mano del entrenador, optando por dos delanteros tirados en bandas como Vallejo y Sobrino y la buena reacción de los jugadores en la segunda parte. Hacía 28 días que el equipo no ganaba un partido. Con anarquía y corazón también se gana, aunque no se mantienen proyectos.
Se adelantó el Espanyol en el minuto 31, por medio de Marc Roca. El equipo local dominaba el partido a través de la pelota y el Valencia se mostraba apático. El Espanyol venía de perder cinco partidos en casa.
En la segunda parte, la reacción fue inmediata. Es un misterio cómo un entrenador tan pusilánime como Celades es capaz de convencer con sus argumentos de puertas hacia adentro, pero parece que así ocurre. Y tiene doble mérito, teniendo en cuenta que carece de apoyo dentro del club, dada la inexistente estructura profesional en la dirección deportiva.
En la segunda parte, Diakhaby forzó un buen penalti cometido por Darder pero el VAR revisó la jugada y entendió que había unas manos previas del francés. En cambio sí pitó el penalti de Víctor Gómez sobre Rodrigo. Parejo no falló y empató el partido. A ocho minutos para el final, Maxi marcó el gol de la victoria después de una jugada de mucho mérito por parte de todo el equipo.
En resumen, la anarquía y el corazón sirvieron para ganar, y así ocurrirá muchas veces esta temporada, pero sin una estructura deportiva profesional y coherente y con un club que castiga a los medios de comunicación, el desafecto por la entidad acabará calando en la sociedad de forma irremediable. El cáncer amenaza con ser metástasis.