Valencia será metropolitana, o no será
El rigor, la precisión y la capacidad investigadora se manifestaron compatibles con la generosidad y la permanente vocación de servicio. Corresponde a los gobernantes escuchar y gestionar en relación.

Algunos de los participantes a la jornada sobre la ordenación territorial y medioambiental metropolitana de Valencia y su cintura celebrada en la Universidad Politécnica de Valencia.
Confieso que me he venido arriba después del éxito de la jornada que se celebró el pasado miércoles en la UPV con el título Sobre la ordenación territorial y medioambiental metropolitana de Valencia y su cintura. Y su presencia en los medios de comunicación. De ahí el aire de slogan del titular en estos tiempos de tanto citar a Schuman, de celebración por la paz por el ochenta aniversario del final de la guerra y de los cuarenta años de adhesión a Europa.
Sentaron las bases científicas e inapelables en el primer panel el catedrático de ingeniería hidráulica Félix Francés, Vicepresidente de la Plataforma Tecnológica Española del Agua y los Premios Jaume I José María Baldasano y José Luis Rubio y la atenta mirada del periodista Joan Carles Martí. Coordinó la vicerrectora Débora Domingo. El rigor, la precisión y la capacidad investigadora se manifestaron compatibles con la generosidad y la permanente vocación de servicio. Corresponde a los gobernantes escuchar y gestionar en relación.
La historia todavía reciente, un presente de compleja gestión y un futuro posible -y ojalá cercano- en torno a Valencia y su cintura, en términos urbanísticos, ocuparon la mesa moderada por Marina Sender. Los arquitectos, profesores y expertos en urbanismo Antonio García Heredia, último técnico a la cabeza de lo que fue Gran Valencia, Alejandro Escribano, padre del plan general de la ciudad, y José María Ezquiaga, autor del aparcado plan de ámbito metropolitano, desgranaron las claves críticas y las estrategias territoriales factibles para abordar la creación de la figura intermunicipal. La idea de “liderazgo sin protagonismo” del cap i casal, vale como síntesis tan interesada como plausible. He leído recientemente que otros expertos, como José Vicente Boira, la comparten.
En el plano más cercano a la lectura del espacio urbano construido, a la arquitectura en suma, los también arquitectos y profesores Juan Carlos Arnuncio, catedrático emérito de la UPM, Ricardo Montoro y José Seguí, aproximaron desde el patrimonio, la comunidad y la movilidad imprescindibles observaciones sobre morfología urbana. Los acompañó, en la mesa moderada por el profesor José Manuel Barrera, Director del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la UPV, el presidente de la corporación audiovisual de la Comunidad Valenciana Àpunt, Vicente Ordaz.
No me pareció que el cambio de escala introdujera ningún ruido en el sistema. Por el contrario, se atisba una hipotética mejora del paisaje urbano.
Abrió el simposio el rector de la UPV Pepe Capilla con un apoyo explícito al propósito del mismo y el histórico modelo de Londres y ese halo de optimismo científico que caracteriza su hacer. Le acompañó el edil Carlos Mundina, quien en nombre de la alcaldesa nos trasladó aliento y su experiencia en la gestión metropolitana de agua y residuos.
No faltó el Decano del Colegio de Arquitectos Salvador Lara, ni los académicos de BBAA Álvaro Gómez Ferrer y Francisco Taberner, o los profesores Javier Poyatos y Francisco García. Todos y alguno más participaron en los debates con valiosas aportaciones que se recogerán en las actas. Y así se constató el la mesa de avance de conclusiones conducida por el vicerrector José Francisco Monserrat, tras la exposición resumida del relator, profesor José Durán, con la participación del director de ESdiario Álvaro Errazu. De ahí mi entusiasmo.
El simposio ha dejado abierta una puerta de indagación sobre una ordenación territorial metropolitana de Valencia y su cintura, cada vez más compartida, que amerita ser traspasada en aras del bienestar. Yo invito desde aquí a los políticos a su consideración.